Lección 9 | Domingo 21 de noviembre
MI-YITTEN
El hebreo bíblico, como la mayoría de los idiomas, está salpicado de modismos: cuando se utilizan palabras específicas para indicar algo diferente de lo que realmente dicen. Una frase insignia del Antiguo Testamento es “mi-yitten”. En hebreo, mi representa la pregunta “¿quién?”; y yitten significa “dará”. Entonces, literalmente, mi-yitten equivale a “¿quién dará?”
Sin embargo, en el Antiguo Testamento, la frase expresa la idea de un deseo, de un anhelo, de alguien que quiere algo con todas sus fuerzas.
Por ejemplo, después de su huida de Egipto, los hijos de Israel, al enfrentar desafíos en el desierto, exclamaron: “Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto” (Éxo. 16:3). Aquí, la palabra “ojalá” se traduce del hebreo mi-yitten.
En el Salmo 14:7, David dice: “¡Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel!” El hebreo no dice “Oh”; dice mi-yitten. En Job 6:8, cuando exclama: “¡Quién me diera que viniese mi petición!”, “quién me diera” es –nuevamente– mi-yitten.
Lee Deuteronomio 5:22 al 29, y concéntrate especialmente en el versículo 29. ¿Qué significa que la frase traducida como “quién diera” provenga de “mi-yitten”?
Deu 5:22 Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mí.
Deu 5:23 Y aconteció que cuando vosotros oísteis la voz de en medio de las tinieblas, y visteis al monte que ardía en fuego, vinisteis a mí, todos los príncipes de vuestras tribus, y vuestros ancianos,
Deu 5:24 y dijisteis: He aquí Jehová nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio del fuego; hoy hemos visto que Jehová habla al hombre, y éste aún vive.
Deu 5:25 Ahora, pues, ¿por qué vamos a morir? Porque este gran fuego nos consumirá; si oyéremos otra vez la voz de Jehová nuestro Dios, moriremos.
Deu 5:26 Porque ¿qué es el hombre, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros la oímos, y aún viva?
Deu 5:27 Acércate tú, y oye todas las cosas que dijere Jehová nuestro Dios; y tú nos dirás todo lo que Jehová nuestro Dios te dijere, y nosotros oiremos y haremos.
Deu 5:28 Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras cuando me hablabais, y me dijo Jehová: He oído la voz de las palabras de este pueblo, que ellos te han hablado; bien está todo lo que han dicho.
Deu 5:29 ¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!
Aquí está el Señor, el Dios creador (quien hizo el espacio, el tiempo y la materia, quien hizo que nuestro mundo existiera, quien insufló en Adán el aliento de vida), pronunciando una frase que generalmente se asocia con las debilidades y las limitaciones de la humanidad. ¡Qué ejemplo de la realidad del libre albedrío! Aquí vemos que hay límites en lo que Dios puede hacer en medio del Gran Conflicto. Este uso de mi-yitten revela que ni siquiera Dios puede pisotear el libre albedrío; porque, en cuanto lo hiciera, ya no habría libre albedrío.
Y así como los seres humanos somos libres para pecar, también somos libres para elegir al Señor, para estar abiertos a su dirección, para decidir arrepentirnos de nuestros pecados y seguirlo, respondiendo a su Espíritu. En última instancia, la decisión es nuestra, y solo nuestra, y es una decisión que tenemos que tomar día a día, momento a momento.
¿Cuáles son algunas de las decisiones que afrontarás en las próximas horas o días? ¿Cómo puedes aprender a entregar tu voluntad a Dios para que, con su fuerza, puedas tomar las decisiones correctas?
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