Miércoles 5 de octubre / Lección 2
CONSECUENCIAS DEL PECADO
Según Génesis 3:7 al 19 y Romanos 5:12, ¿cuáles fueron las principales consecuencias del pecado?
Gén 3:7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.
Gén 3:8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.
Gén 3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?
Gén 3:10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.
Gén 3:11 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?
Gén 3:12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.
Gén 3:13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.
Gén 3:14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.
Gén 3:15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
Gén 3:16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.
Gén 3:17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.
Gén 3:18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.
Gén 3:19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
Rom 5:12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte,(A) así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
Cautivada por el persuasivo discurso de la serpiente, Eva no previó las graves consecuencias del curso que estaba siguiendo. En sí, el acto de comer del fruto prohibido no era tan significativo como lo que realmente representaba. Con ese acto de desobediencia, Eva puso fin a su lealtad a Dios y comenzó a ser leal a Satanás.
Génesis 3 describe la caída de Adán y de Eva y algunas de sus consecuencias más trágicas. Desde una perspectiva teológica, ambos contrajeron teofobia (tener miedo de Dios) y se escondieron de él (Gén. 3:8). Desde una evaluación psicosocial, se avergonzaron de sí mismos y comenzaron a acusarse mutuamente (Gén. n, 9-13). Desde un punto de vista físico, sudarían, sentirían dolor, y finalmente morirían (Gén. 3:16-19). Y, desde una perspectiva ecológica, el mundo natural se iría degenerando (Gén. p7, 18).
El Jardín del Edén ya no era el lugar hermoso y agradable que solía ser. "Cuando vieron en la caída de las flores y las hojas los primeros signos de la decadencia, Adán y su compañera se apenaron más profundamente de lo que hoy se apenan los hombres que lloran a sus muertos. La muerte de las delicadas y frágiles flores fue en realidad un motivo de tristeza; pero cuando los bellos . árboles dejaron caer sus hojas, la escena les recordó vivamente la dura realidad de que la muerte es el destino de todo lo que tiene vida" (PP 46).
Adán y Eva no murieron inmediatamente, en el sentido de dejar de existir, sino que ese mismo día recibieron su sentencia de muerte. El Señor dijo a Adán: "Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás" (Gén. 3:19). De hecho, la Caída tuvo trágicas consecuencias para toda la humanidad. El apóstol Pablo explica que, "como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron" (Rom. 5:12).
Lo triste y doloroso es que, así como la humanidad sufrió a lo largo de todas las edades, hoy también sufrimos las consecuencias de lo que sucedió en el Edén. Sin embargo, cuán agradecidos debemos estar porque, gracias a Jesús y a la Cruz, tenemos la esperanza de la vida eterna en un mundo donde el pecado nunca volverá a surgir.
■ ¿Qué lecciones podemos aprender de la trágica experiencia de Eva y de las consecuencias de nuestros actos pecaminosos?
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