Lección 9 | Domingo 26 de febrero
¿EL PECADO ORIGINAL DEFINITIVO?
A menudo se plantea la cuestión, y es comprensible, acerca de cómo surgió el pecado en el Universo de Dios. Entendemos cómo, por lo menos en parte. Y en esencia, fue por codicia. Por ende, quizá la codicia sea el pecado original definitivo.
Lee Isaías 14:12 al 14. ¿Qué pistas se dan allí sobre la caída de Lucifer? ¿Qué papel crucial jugó la codicia en esa caída?
Isa 14:12 ¡Cómo caíste del cielo,(A) oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.
Isa 14:13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte;
Isa 14:14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
“Descontento con su posición, y a pesar de ser el ángel que recibía más honores entre las huestes celestiales, se aventuró a codiciar el homenaje que solo debe darse al Creador. En vez de procurar el ensalzamiento de Dios como supremo en el afecto y la lealtad de todos los seres creados, trató de obtener para sí mismo el servicio y la lealtad de ellos. Y, codiciando la gloria con que el Padre infinito había investido a su Hijo, este príncipe de los ángeles aspiraba al poder que solo era un privilegio de Cristo” (PP 13, 14).
Lee Efesios 5:5; y Colosenses 3:5. ¿Con qué equipara Pablo la codicia, y por qué?
Efe 5:5 Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
Col 3:5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;
Es fascinante notar que dos veces Pablo compara la codicia con la idolatría. La gente practica la idolatría cuando adora, es decir, dedica su vida a algo que no es Dios, algo creado en vez de al Creador (Rom. 1:25). Codiciar, entonces, ¿podría ser desear algo que no deberíamos tener, y desearlo tanto que nuestro deseo por ello (antes que por el Señor) se convierta en el centro de nuestro corazón? Indudablemente, al principio Lucifer no sabía a dónde lo llevarían sus deseos equivocados. Lo mismo puede ocurrir con nosotros. El mandamiento contra la codicia, el único Mandamiento que se ocupa únicamente de los pensamientos, puede evitar que realicemos actos que también lleven a la violación de otros Mandamientos. (Ver, por ejemplo, 2 Sam. 11.)
Lee 1 Timoteo 6:6 y 7. Centrarnos en lo que Pablo escribe aquí, ¿cómo puede ayudarnos a protegernos de la codicia?
1Ti 6:6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;
1Ti 6:7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.

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