Lección 1 | Lección 1: Para el 6 Domingo 31 de diciembre
LOS SALMOS EN EL CULTO DEL ANTIGUO ISRAEL
Lee 1 Crónicas 16:7; Nehemías 12:8; Salmos 18:1; 30:1; 92:1; 95:2; 105:2; Colosenses 3:16; y Santiago 5:13. ¿En qué ocasiones se escribieron algunos salmos? ¿Cuándo utilizó los salmos el pueblo de Dios?
1Cr 16:7 Entonces, en aquel día, David comenzó a aclamar a Jehová por mano de Asaf y de sus hermanos:
Neh 12:8 Y los levitas: Jesúa, Binúi, Cadmiel, Serebías, Judá y Matanías, que con sus hermanos oficiaba en los cantos de alabanza.
Sal. 18:1 Te amo, oh Jehová, fortaleza mía.
Sal. 30:1 Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado, Y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí.
Sal 92:1 Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo;
Sal 95:2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; Aclamémosle con cánticos.
Sal 105:2 Cantadle, cantadle salmos; Hablad de todas sus maravillas.
Col 3:16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.
Stg 5:13 ¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.
En la Biblia hebrea, el título del Libro de los salmos, Tehilim (‘alabanzas’), refleja su propósito principal, es decir, la alabanza a Dios. El título en español, Salmos, procede del griego Psalmói, que se encuentra en la Septuaginta una traducción temprana (siglos II y III a.C.) de la Biblia hebrea al griego.
Salmos era una parte indispensable del culto israelita. Por ejemplo, se utilizaba en las dedicaciones del Templo, en las fiestas religiosas, las procesiones y durante el emplazamiento del Arca del Pacto en Jerusalén.
Los “cánticos para los peregrinos que suben” (Sal. 120-134, NTV), también conocidos como cantos de peregrinación, se entonaban tradicionalmente durante la peregrinación a Jerusalén en las tres principales fiestas anuales (Éxo. 23:14-17). El “halel egipcio” (Sal. 113-118) y el “gran halel” (Sal. 136) se entonaban en las tres fiestas anuales principales, incluyendo las fiestas de la luna nueva y la dedicación del Templo. El Halel egipcio ocupaba un lugar importante en la ceremonia de la Pascua. Salmos 113 y 114 se entonaban al principio de la cena pascual; y Salmos 115 al 118, al final (Mat. 26:30). El “Halel diario” (Sal. 145-150) se incorporaba a las oraciones diarias en los cultos matutinos de la sinagoga.
Los salmos no solo acompañaban el culto del pueblo, sino también lo instruía sobre cómo debían adorar a Dios en el Santuario. Jesús oró con las palabras de Salmo 22 (Mat. 27:46). Los salmos también ocuparon un lugar importante en la vida de la iglesia primitiva (Col. 3:16; Efe. 5:19).
Aunque nosotros, por supuesto, no adoramos a Dios en un santuario terrenal como el templo antiguo, ¿Cómo podemos utilizar los salmos en nuestro culto, ya sea en forma individual o grupal?
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