Miércoles 3 de enero | Lección 1
ORACIONES INSPIRADAS
Lee 2 Samuel 23:1 y 2; y Romanos 8:26 y 27. ¿Qué nos enseñan estos textos sobre la oración?
2Sa 23:1 Estas son las palabras postreras de David.
Dijo David hijo de Isaí,
Dijo aquel varón que fue levantado en alto,
El ungido del Dios de Jacob,
El dulce cantor de Israel:
2Sa 23:2 El Espíritu de Jehová ha hablado por mí,
Y su palabra ha estado en mi lengua.
Rom 8:26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Rom 8:27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.
Los salmistas se dirigen a Dios personalmente como “Dios mío”, “Señor” y “Rey mío” (Sal. 5:2; 84:3). Los salmistas a menudo imploran a Dios: “escucha” (Sal. 5:1); “oye mi oración” (Sal. 39:12); “mira” (Sal. 25:18); “respóndeme” (Sal. 102:2, RVC); y “líbrame” (Sal. 6:4). Estas son claramente las expresiones de alguien que ora a Dios.
La notable belleza y atractivo de los salmos como oraciones y alabanzas reside en el hecho de que Salmos es la Palabra de Dios en forma de oraciones y alabanzas piadosas de los creyentes. Por ende, los salmos aportan momentos de intimidad a los hijos de Dios, como los descritos en Romanos 8:26 y 27: “Además, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Porque no sabemos pedir lo que conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. El que sondea los corazones conoce la intención del Espíritu, e intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios”.
Jesús también citó de Salmos, como en Lucas 20:42 y 43, cuando señaló directamente a Salmo 110:1: “Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: ‘Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies’ ”.
Aunque algunos salmos han surgido de acontecimientos históricos específicos y de las experiencias de los propios salmistas, así como de las experiencias de Israel como nación, la profundidad espiritual de Salmos aborda una variedad de situaciones de la vida y cruza todas las fronteras culturales, religiosas, étnicas y de género. En otras palabras, cuando leas los salmos, verás que expresan esperanza, alabanza, miedo, ira, tristeza y dolor, cosas que afronta la gente en todas partes, en todas las épocas, más allá de las circunstancias. Nos hablan a todos, en el lenguaje de nuestras propias experiencias.
¿Qué nos dice el uso que Jesús hace de los salmos sobre la importancia que pueden tener en nuestra experiencia de fe?
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