Lección 10 | Martes 4 de junio
LA MUERTE EN EL NUEVO TESTAMENTO
Lee Juan 11:11 al 14, 21 al 25; 2 Timoteo 1:10; 1 Corintios 15:51 al 54; y 1 Tesalonicenses 4:15 al 17. La descripción de la muerte que hacen los autores del Nuevo Testamento, ¿cómo se compara con la del Antiguo Testamento?
Jua 11:12 Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará.
Jua 11:13 Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.
Jua 11:22 Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.
Jua 11:23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.
Jua 11:24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.
Jua 11:25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
2Ti 1:10 pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,
1Co 15:51 He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,
1Co 15:53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.
1Co 15:54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.
1Ts 4:16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
1Ts 4:17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento utilizan el simbolismo de la muerte como un sueño. Al menos 53 veces en la Biblia la palabra “sueño” se equipara con la muerte. Los autores bíblicos coinciden en que no hay existencia consciente en un alma inmortal que abandona el cuerpo inmediatamente después de la muerte.
El Nuevo Testamento añade una dimensión adicional, ya insinuada en el Antiguo Testamento: la gloriosa resurrección al momento de la venida de Cristo.
Los evangelios subrayan que la vida eterna solo está en Cristo. Ni todos los demonios del infierno pueden arrebatar a los creyentes la seguridad de la vida eterna. Cristo venció a la muerte en la Cruz. La tumba ya no puede retener a sus víctimas. La resurrección de Cristo es la garantía de que todos los creyentes un día resucitarán de la tumba en su venida.
Fíjate en estas palabras de Pablo: “Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes es vana y aún están en sus pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo estarían perdidos” (1 Cor. 15:16-18). ¿Qué sentido tienen estos versículos si los muertos, al fallecer, ya están en la dicha del Cielo? ¿Qué quiere decir Pablo con que “estarían perdidos” si, de hecho, ya están en el Cielo?
Al contrario, el argumento de Pablo es que la resurrección de Cristo es el fundamento de nuestra propia resurrección y que sin la resurrección “la fe de ustedes es vana y aún están en sus pecados”, y los muertos permanecen en la Tierra, perdidos.
Estos versículos encajan perfectamente con otros textos bíblicos sobre la esperanza que tenemos en la resurrección al momento de la venida de Jesús, cuando recibiremos la “herencia que nunca puede perecer, ni contaminarse, ni marchitarse, reservada en el Cielo para ustedes” (1 Ped. 1:4). Sin embargo, si los muertos ya están en el Cielo, ¿por qué habla Pedro de una herencia “reservada en el Cielo” para nosotros? Es evidente que los creyentes del Nuevo Testamento anhelaban la venida de Cristo y la resurrección de los muertos, y esta esperanza les inspiraba fidelidad en las pruebas de la vida.
¿Por qué la resurrección es una esperanza tan poderosa para la fe cristiana? ¿Qué pasaría si tuviéramos la Cruz pero no la resurrección? ¿Qué esperanza tendríamos? ¿Por qué, entonces, la resurrección es una parte tan importante de nuestra fe?
Comentarios
Publicar un comentario