1. Tropiezo.
Gr. skandalízÇ (ver com. Mat. 5:
29). En lo que atañe a las advertencias a fin de evitar el desánimo provocado
por una persecución, ver com. Juan 15:20.
2. Rinde servicio a Dios.
Los judíos que perseguían a los apóstoles razonaban que
esos evangelistas eran blasfemos que procuraban derribar la religión que Dios
había establecido (Hech. 6: 13-14; 21: 28-31). Un reflejo del celo de los judíos
por su religión y de los extremos a que llegaban para proteger su culto se
encuentra en uno de los preceptos de la Mishnah: "Si uno... maldice mediante un
encantamiento, o cohabita con una mujer pagana [lit. siria], es castigado por
los celotes. Si un sacerdote realiza el servicio del templo estando inmundo, sus
hermanos sacerdotes no lo acusan por ello en Beth Din, sino los jóvenes
sacerdotes lo sacan del atrio del templo y le parten el cráneo con garrotes.
[De] un laico que realizó el servicio en el templo, R. Akiba dijo: Se lo
estrangula; los Sabios dicen: [Su muerte está] en las manos del cielo" (
Sanhedrin 9. 6). Las páginas de la historia registran repetidas persecuciones
realizadas en el nombre de la religión.
4. La hora.
La evidencia textual se inclina por (cf. p. 147) la variante "la hora de ellos", es decir la hora de esos perseguidores (ver Luc. 22: 53).
Os acordéis.
La advertencia previa los fortalecería en la hora de la persecución (ver com. cap. 15: 20).
Yo estaba con vosotros.
No era necesario decirles antes, pues si hubiera
venido la persecución, Jesús habría estado con ellos para animarlos. En
realidad, mientras Jesús estuvo en la tierra, la persecución fue dirigida contra
él. Pero después de su partida, el odio del enemigo se dirigiría contra sus
representantes.
[La venida del Consolador, Juan 16: 5-33.] Cf. cap. 7: 33; 13: 33; 14: 2.
Pregunta.
Con el sentido de "preguntar repetidas veces". Así entendido, este
versículo no contradice los pasajes de los cap. 13: 36 y 14: 5. Antes los
discípulos habían preguntado acerca de este asunto, pero habían cesado de
hacerlo. Estaban absortos en pensamientos egoístas y no pensaban en el gozo de
su Maestro ante la perspectiva de volver a su Padre y de hacer avanzar el plan
de salvación dando un paso más para su terminación. Era conveniente que se fuera
(cap. 16: 7).
6. Tristeza.
Ver com.
cap. 14: 1. Más bien deberían haberse regocijado ante la perspectiva de la
gloria a la cual volvía su Maestro. En vez de eso, el pensamiento de que
quedaban separados de él llenó sus corazones con ansiosos presentimientos.
7. Os conviene.
La muerte,
resurrección y ascensión de Jesús fueron acontecimientos importantes para que se
completara el plan de salvación. Sin ellos, la era del Espíritu no se hubiera
convertido en una realidad. El alejamiento de Cristo fue, pues, para los
discípulos un provecho y una ventaja. Con su cuerpo humano Cristo no podía estar
presente por doquiera, pero por intermedio del Espíritu Santo podía estar con
cada uno de sus seguidores en todo momento y en todo lugar (cf. Mat. 28: 20).
De acuerdo con el plan de Dios, Jesús, debía completar su obra en la tierra y ascender al trono del Padre antes de que viniera el Espíritu.
8. Convencerá.
Gr. elégjÇ,
"convencer", "demostrar la culpabilidad". Por eso se ha traducido "convictos por
la ley como transgresores" (Sant. 2: 9). Los diferentes matices de significado
de elégjÇ se ponen de manifiesto en las diversas formas en que se ha traducido
ese verbo griego en la RVR. Con alguna forma verbal de "reprender" en Luc. 3:
19; Efe. 5: 11; 1 Tim. 5: 20; Tito 1: 13; Heb. 12: 5; 1023 Apoc. 3: 19. Como
"redargüir" en Juan 8: 46; 2 Tim. 4: 2. Como "convencer" en 1 Cor. 14: 24; Tito
1: 9. Como "acusar" en Juan 8: 9 y "poner en evidencia" " en Efe. 5: 13.
De pecado.
Jesús también había hecho esto (cap. 7: 7). El día de
Pentecostés, la ocasión cuando fue prodigado el don del Espíritu, hubo una
notable manifestación de este aspecto de la obra del Espíritu. Los que
escucharon la exhortación de Pedro, "se compungieron de corazón" (Hech. 2: 37).
Una de las primeras evidencias de que está obrando el Espíritu Santo es la
profunda convicción de que somos pecadores.
De justicia.
El
Espíritu no sólo pone de manifiesto el pecado; también hace que se vea cuál es
la verdadera rectitud. Estimula a los hombres a que acepten la justicia de
Cristo, tanto la imputada (Rom. 10: 3-10) como la impartida (Gál. 2: 20; Fil. 2:
13).
De juicio.
Jesús también advirtió a los hombres acerca del
juicio venidero (Mat. 5: 21-22; 10: 15; 11: 22, 24; 12: 36). Nadie puede escapar
del juicio pues es tan seguro como la muerte (Hech. 9: 27). Aunque el temor al
castigo no debiera ser el motivo principal para proceder rectamente, sin
embargo, es un instrumento poderoso para despertar las mentes entenebrecidas por
el pecado, y se recurre a ese juicio frecuentemente y con toda razón (ver Mar.
9: 43-48; Apoc. 14: 9-11; com. Juan 16: 11).
De modo que el Espíritu
hace que los hombres reconozcan sus pecados, les señala la salvación y la
justicia que hay en Jesús, y los amonesta de las consecuencias de continuar en
sus pecados y de descuidar la salvación que se les ofrece gratuitamente.
9. No creen en mí.
Dios ha
dispuesto sólo un medio de salvación (Hech. 4: 12; 1 Cor. 3: 11), a saber, la fe
en Jesucristo (Juan 3: 16, 18, 36). Los que tienen la luz que tuvieron los
judíos, no tienen excusa cuando rehusan creer en Aquel a quien Dios envió al
mundo (ver com. cap. 15: 22).
10. Voy al Padre.
Mientras Jesús estuvo en la tierra, indicó el camino a la
perfecta justicia requerida de los que entren en el reino de los cielos (Mat. 5:
48; 6: 33). Después de su partida, ésa sería la obra especial del Espíritu (ver
com. Juan 16: 8).
11. De juicio.
Gr. krísis, el acto de juzgar. La vindicación del carácter divino en la
cruz aseguró que Satanás sería sometido a juicio y condenado. Y si esto era
cierto en lo que respecta al caudillo de los rebeldes, también se cumpliría con
todos sus cómplices (ver com. vers. 8).
12. Muchas cosas que deciros.
La mente humana puede
asimilar la verdad a un ritmo limitado. Jesús había pasado más de tres años con
sus discípulos, y en ese tiempo los había instruido fielmente en las cosas
divinas. Habían aprendido mucho, pero había muchas cosas que todavía habían de
series reveladas (ver com. cap. 14: 26). La sabiduría de Dios es infinita y no
puede extinguirse. El tiempo de toda una vida dedicado diligentemente al estudio
lo capacita a uno para obtener tan sólo un concepto limitado de los tesoros
divinos del conocimiento espiritual.
A veces un letargo espiritual
impide la adquisición de una verdad divina más amplia. Tal fue el caso de los
corintios, a quienes Pablo llamaba "carnales", que necesitaban ser alimentados
con "leche" y no con alimento sólido debido a que no podían tolerar una dicta
espiritual sustanciosa (1 Cor. 3: 1-2). Se insta a los cristianos a que dejen
"los rudimentos de la doctrina de Cristo" y que prosigan "adelante a la
perfección" (Heb. 6: 1; cf. Heb. 5: 11-14).
13. A toda verdad.
Ver com. cap. 14: 26; 16: 12. "Verdad" se usa aquí
principalmente en su sentido teológico (ver com. cap. 8: 32). Sin embargo,
también es cierto que todos los descubrimientos e inventos científicos correctos
tienen su origen en Dios (ver CM 212).
No hablará por su propia cuenta.
Jesús declaró esto también acerca de sí mismo (cap. 12: 49; 14: 10). La
fuente última de autoridad era Dios.
Cosas que habrán de venir.
Jesús había revelado cosas venideras (Mat. 24; etc.); pero había de
darse más luz acerca del futuro. Las profecías del Apocalipsis son un ejemplo
resaltante de cómo se cumplió esto. Juan declaró acerca de los mensajes a las
iglesias: " "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias" "
(Apoc. 2: 7, 11; etc.).
14. Me glorificará.
Es decir, mediante la revelación de la majestad y de la gloria de Cristo
resucitado y la manifestación de los misterios del plan de salvación.
De
lo mío.
El Espíritu Santo impartirá una parte de la reserva plena de la
verdad (ver com. vers. 12). 1024
16. No me veréis.
El primer "un poco" generalmente se
entiende que se refiere al corto lapso hasta la pasión, y el segundo "un poco" a
los tres días entre la crucifixión y la resurrección. Algunos han sugerido un
significado doble a las palabras de Cristo. Primero, que se refieren a la muerte
y resurrección; y segundo, que se refieren a la ascensión al Padre y al regreso
de Jesús al fin de los siglos (cap. 14: 1-3). En otro pasaje se presenta ese
regreso como que no estuviera lejano. " "El que da testimonio de estas cosas
dice: Ciertamente vengo en breve" " (Apoc. 22: 20; cf. cap. 1: 3). Sin embargo,
en vista de la explicación de Juan 16: 20-29, pareciera mejor considerar que el
pasaje se refiere a los sucesos del futuro inmediato.
17. Unos a otros.
Indudablemente, no estaban dispuestos a
preguntarle directamente a Jesús. Su declaración enigmática había despertado la
curiosidad de ellos.
¿Qué es esto?
Antes, Jesús había hablado de
su muerte y resurrección, pero los discípulos no habían captado plenamente el
significado de sus palabras (ver com. Mat. 16: 21). De ahí la perplejidad de
ellos ante esa declaración.
20. Lloraréis y lamentaréis.
Jesús no da una respuesta directa a la pregunta de los
discípulos, pero aclara algo en cuanto a las circunstancias que rodeaban los
acontecimientos que sucederían después de "un poco". En Luc. 23: 27 y Juan 20:
11 se trata del cumplimiento de la predicción.
El mundo se alegrará.
Los enemigos de Jesús se regocijaron cuando él fue silenciado. Sin
embargo, el gozo de ellos fue breve, como también fue breve el dolor de los
amigos de Jesús.
21. La mujer.
La figura de una
mujer que da a luz se encuentra en el AT (Isa. 26: 17; 66: 7; etc.). Pero sólo
aquí se menciona que su dolor se convierte en gozo.
Hombre.
Gr. ánthrÇpos, hombre en el sentido genérico. Es decir, un ser humano.
22. Se gozará vuestro corazón.
Esta
es la aplicación que Jesús hace de la figura presentada en el vers. 21. Por lo
tanto, se fuerza demasiado la figura cuando se trata de ver en el parto de la
mujer los dolores del nacimiento de un nuevo orden del reino. El regocijo de los
discípulos ocurrió en el día de la resurrección.
Nadie.
Incluso
el diablo y sus instrumentos. El gozo de los discípulos sería completo y
permanente en su comunión espiritual con el Salvador resucitado, que estaría con
ellos "todo los días, hasta el fin del mundo" (Mat. 28: 20)
23. En aquel día.
Es decir, en la era del do del Espíritu Santo (cap. 14: 16-17, 26; 15: 26; 16: 7-14).
No me preguntaréis nada.
Jesús está i formando a los discípulos que en el
día d don del Espíritu Santo no habría necesidad de hacer preguntas, pues el
Espíritu les enseñaría todas las cosas (cap. 14: 26). En esta última noche, los
discípulos habían hecho muchas preguntas y habían demostrado que eran muy lentos
para comprender (cap. 14: 5, 8-9, 22; 16: 17). El Espíritu les iluminaría la
mente comprenderían lo que entonces les parecía tan enigmático.
Los
discípulos no contarían más con la presencia física de Jesús entre ellos, pero
podrían pedir sin temor al Padre en el nombre de Jesús con la plena seguridad de
que sus pedidos serían concedidos.
Ver com. Mat. 5: 18; Juan 1: 51.
En mi nombre.
Ver com. cap. 14: 13.
24. Hasta ahora.
La relación del
Hijo con el Padre no había sido entendida previamente en toda su plenitud. Se
habían elevado plegarias ante la Deidad con un concepto limitado de ella, y
quizá en algunos casos sin tener ningún concepto. Después de la ascensión de
Cristo y el comienzo de su ministerio com sacerdote y rey, se comprendería su
verdadera posición como el Mediador de las oraciones de los cristianos.
26. No os digo.
La intercesión
de Cristo no tenía el propósito de vencer ninguna renuencia o mala voluntad de
parte del Padre par oír las oraciones de los santos. El Padre mismo amaba a los
discípulos (vers. 27) y estaba tan dispuesto a responder a la oración como lo
estaba el Hijo. Lo que se destaca al presentar a Jesús como intercesor (He 7:
25) es que únicamente por medio del sacrificio infinito del Hijo es posible que
el Padre o el Hijo prodiguen una bendición plena al que pide. 1025
27. Porque vosotros.
Dios no sólo ama a los que aman a su Hijo.
Ama al mundo (Juan 3: 16; cf. Rom. 5: 8). Sin embargo, cuando los hombres
responden al amor de Dios, es posible una manifestación mayor de ese amor.
28. Salí.
Aquí se resumen los
grandes hechos de la fe cristiana: la preexistencia de Cristo ("salí del
Padre"), la encarnación y los sucesos que la acompañaron ("he venido al mundo"),
y la ascensión ("voy al Padre"). Ver com. cap. 1: 1, 14.
30. Entendemos.
Literalmente
"sabemos" " (BJ). Quizá los discípulos llegaron prestamente a la conclusión de
que el momento de comprensión plena mencionado en el vers. 25 ya había llegado.
Jesús procedió a mostrarles cuán limitado era el concepto de ellos (vers.
31-32).
Nadie.
Los discípulos aquí expresan su fe en la
capacidad de Jesús para leer los corazones. El les había demostrado que era así
al responder a los deseos íntimos que ellos no habían expresado (vers. 17-19).
33. Confiad.
"¡Ánimo!" " (BJ).
Gr. tharséÇ , "animarse", "confiar", "atreverse" (cf. Mat. 9: 2; 14: 27; etc.).
Yo he vencido al mundo.
Jesús esperaba con confianza la cruz,
plenamente seguro de que triunfaría sobre los poderes de las tinieblas (ver Col.
2: 15). El príncipe de este mundo sería derrotado (ver com. cap. 12: 31; 14: 30;
cf. cap. 16: 11), y los discípulos no tenían nada que temer.
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