La voz de los profetas Miriam es una madre en Papua Nueva Guinea. También es una sobreviviente de una violencia horrible a manos de su esposo, que la golpeó con una tabla de madera hasta que quedó inconsciente. -Me quebró la nariz aquí -dice Miriam señalando su rostro. -Me pegó en la cabeza. Caí al suelo y trató de pegarme otra vez. Levanté mi brazo y atajé el golpe. Me pegó en el brazo -dice Miriam. [Tenía el brazo quebrado.] -Mis hijos vieron todo. Dijeron: "¡Mami!", pero yo estaba inconsciente. A pesar de padecer un abuso tan feroz, la fe de Miriam la mantuvo fuerte. -Agradezco a Dios -dice ella-. Él me da fuerzas y valor para sostenerme. Con su esposo en la cárcel por un tiempo, Miriam está a salvo... por ahora. Pero su historia es solo una de muchas. Dos de cada tres mujeres en Papua Nueva Guinea, como Miriam, serán víctimas de violencia familiar. Demasiado a menudo, cuando huyen de sus abusadores, no tienen dónde ir. No tienen casa ni ingresos.1 ...