INTRODUCCIÓN.-
Parece que el Sal. 28 fue compuesto cuando el salmista se sentía fuertemente tentado a dejarse arrastrar por los impíos. Este salmo consta de dos partes que contrastan. Hay un abrupto dramatismo en el cambio que ocurre entre el grito de súplica por liberación de la apretura (vers. 1-5), y la expresión de gratitud por el alivio (Vers. 6-9)
Esta plegaria se adapta especialmente al cristiano que siente atraído por los hábitos que lo dominaban antes de su conversión.
Como referencia al sobrescrito, ver pág. 622
1. No te desentiendas de mí.
Literalmente, "no seas sordo". El salmista se siente turbado por el silencio de Dios.
Sepulcro.
Heb. bor , "pozo" , "cisterna" (ver Gén. 37: 20; Exo. 21: 34); también símbolo del sepulcro. Los que mueren descienden al bor (Sal. 30: 3; 88: 4; 143: 7; Prov. 1: 12; Isa. 38: 18; Eze. 26: 20; etc.).
2. Ruegos.
Nótese el plural. Las súplicas del salmista son muchas.
Alzo mis manos.
Actitud común en la oración (ver Lam. 3: 41).
Santo templo.
Heb. debir , "lugar santísimo". Extendemos las manos hacia la morada de Dios en los cielos.
3. No me arrebates.
Ver Sal. 26: 9. El salmista pide que no sea atraído por la compañía de los impíos (ver la oración del Salvador, Mat. 6: 13) para no participar del castigo de ellos.
Hablan paz.
Los que aquí se describen son disimuladores (ver Sal. 26: 4; cf. Sal. 12: 2).
4. Dales.
En cuanto al sentido de los vers. 4 y 5, ver Isa. 1: 20; 3: 8-11; 5: 18, 19; también la descripción de los salmos imprecatorios, pág. 630.
5. Hechos.
Las obras de Dios, reveladas en la creación y en sus providencias (ver Rom. 1: 18-20). Dios "derribará" a los impíos, no porque han hecho mal al salmista, sino por su malicia para con Dios mismo. Esto se revela en el hecho de que no hacen caso de las evidencias de la soberanía divina en el mundo natural ni del trato de Dios con la humanidad (ver Sal. 8).
6. Bendito sea Jehová.
Interiormente, el salmista ya ha recibido la respuesta a su oración, y en forma sorprendentemente repentina irrumpe en un gozoso himno de alabanza. Esta transición repentina del ruego a la 706 acción de gracias es típica de muchos de los salmos (ver Sal. 6, 12, 22, etc.).
La voz de mis ruegos.
Esta frase, que es un eco del vers. 2, destaca la respuesta al ruego.
7. Escudo.
Ver Sal. 3: 3; cf. Sal. 33: 20; 59: 11.
Cántico.
Ninguna persona que confía en Dios puede dejar de cantarle alabanzas.
8. Fortaleza.
El salmista concluye este salmo pensando en el bienestar del pueblo (ver Sal. 3: 8).
Su ungido.
Sobre todo, el rey como escogido por Dios. En cierto modo, y en la medida en que se consagra al servicio divino, todo el pueblo de Dios es "su ungido" (ver 1 Ped. 2: 5, 9).
9. Tu heredad.
La nación de Israel (ver Deut. 4: 20; 9: 26, 29). El empleo del posesivo "tu" da fuerza al ruego del salmista. ¿Cómo podría Dios dejar de salvar a los suyos?
Pastoréales.
Esta frase recuerda al tierno pastor de Sal. 80: 1; Isa. 40: 11; cf. Deut. 1: 31; 32: 11, 12.
Susténtales.
Heb. na Ñ a' , que también significa "llevar" (2 Rey. 4: 19).
Las últimas palabras del salmo recuerdan al lector la bendición de paz que está por encima de todo entendimiento.
CBA T3
Parece que el Sal. 28 fue compuesto cuando el salmista se sentía fuertemente tentado a dejarse arrastrar por los impíos. Este salmo consta de dos partes que contrastan. Hay un abrupto dramatismo en el cambio que ocurre entre el grito de súplica por liberación de la apretura (vers. 1-5), y la expresión de gratitud por el alivio (Vers. 6-9)
Esta plegaria se adapta especialmente al cristiano que siente atraído por los hábitos que lo dominaban antes de su conversión.
Como referencia al sobrescrito, ver pág. 622
1. No te desentiendas de mí.
Literalmente, "no seas sordo". El salmista se siente turbado por el silencio de Dios.
Sepulcro.
Heb. bor , "pozo" , "cisterna" (ver Gén. 37: 20; Exo. 21: 34); también símbolo del sepulcro. Los que mueren descienden al bor (Sal. 30: 3; 88: 4; 143: 7; Prov. 1: 12; Isa. 38: 18; Eze. 26: 20; etc.).
2. Ruegos.
Nótese el plural. Las súplicas del salmista son muchas.
Alzo mis manos.
Actitud común en la oración (ver Lam. 3: 41).
Santo templo.
Heb. debir , "lugar santísimo". Extendemos las manos hacia la morada de Dios en los cielos.
3. No me arrebates.
Ver Sal. 26: 9. El salmista pide que no sea atraído por la compañía de los impíos (ver la oración del Salvador, Mat. 6: 13) para no participar del castigo de ellos.
Hablan paz.
Los que aquí se describen son disimuladores (ver Sal. 26: 4; cf. Sal. 12: 2).
4. Dales.
En cuanto al sentido de los vers. 4 y 5, ver Isa. 1: 20; 3: 8-11; 5: 18, 19; también la descripción de los salmos imprecatorios, pág. 630.
5. Hechos.
Las obras de Dios, reveladas en la creación y en sus providencias (ver Rom. 1: 18-20). Dios "derribará" a los impíos, no porque han hecho mal al salmista, sino por su malicia para con Dios mismo. Esto se revela en el hecho de que no hacen caso de las evidencias de la soberanía divina en el mundo natural ni del trato de Dios con la humanidad (ver Sal. 8).
6. Bendito sea Jehová.
Interiormente, el salmista ya ha recibido la respuesta a su oración, y en forma sorprendentemente repentina irrumpe en un gozoso himno de alabanza. Esta transición repentina del ruego a la 706 acción de gracias es típica de muchos de los salmos (ver Sal. 6, 12, 22, etc.).
La voz de mis ruegos.
Esta frase, que es un eco del vers. 2, destaca la respuesta al ruego.
7. Escudo.
Ver Sal. 3: 3; cf. Sal. 33: 20; 59: 11.
Cántico.
Ninguna persona que confía en Dios puede dejar de cantarle alabanzas.
8. Fortaleza.
El salmista concluye este salmo pensando en el bienestar del pueblo (ver Sal. 3: 8).
Su ungido.
Sobre todo, el rey como escogido por Dios. En cierto modo, y en la medida en que se consagra al servicio divino, todo el pueblo de Dios es "su ungido" (ver 1 Ped. 2: 5, 9).
9. Tu heredad.
La nación de Israel (ver Deut. 4: 20; 9: 26, 29). El empleo del posesivo "tu" da fuerza al ruego del salmista. ¿Cómo podría Dios dejar de salvar a los suyos?
Pastoréales.
Esta frase recuerda al tierno pastor de Sal. 80: 1; Isa. 40: 11; cf. Deut. 1: 31; 32: 11, 12.
Susténtales.
Heb. na Ñ a' , que también significa "llevar" (2 Rey. 4: 19).
Las últimas palabras del salmo recuerdan al lector la bendición de paz que está por encima de todo entendimiento.
CBA T3
Comentarios
Publicar un comentario