INTRODUCCIÓN.-
EL Sal. 31 es una plegaria sincera en procura de liberación de la angustia, e inspirada por la confianza en la capacidad de Dios para librar. Se caracteriza por la profusión de metáforas que describen la angustia del perseguido y la esperanza que surge en tiempos de adversidad. Algunos sugieren que el marco histórico de este salmo se halla en la experiencia de David en el desierto de Maón (ver 1 Sam. 23: 19-26), aunque el tema podría aplicarse a muchas otras ocasiones similares. Este salmo fue uno de los preferidos de Juan Hus, Martín Lutero y Felipe Melanchton.
Con referencia al sobrescrito, ver págs. 622, 633.
1. He confiado.
Ver com. Sal. 7: 1. Los vers. 1-3 son similares a los primeros tres versículos del Sal. 71.
Confundido.
Cf. Sal. 25: 2.
2. Inclina a mí tu oído.
Ver com. Sal. 17: 6.
Roca.
Heb. tsur (ver com. Sal. 18: 2).
3. Roca.
Heb. sela ' (ver com. Sal. 18: 2).
Por tu nombre.
Es decir, por tu reputación o por causa de tu carácter. Esta frase encierra un profundo significado. Cuando se la pronuncia en oración sincera, indica que el suplicante se somete a la voluntad divina y está dispuesto a permitir que sus dificultades personales se pierdan en el programa superior de Dios, y, además, que él comprende que el honor de Dios está en juego en todo lo que atañe al gobierno divino, y cree que el Altísimo sería deshonrado si le negara el pedido que ahora le presenta el salmista. Dios se compromete a contestar una oración tal, pero sólo de una manera que esté en armonía con su voluntad, siendo que todo lo que Dios hace es una revelación de su carácter inmutable.
El orar "por tu nombre", cuando no se han satisfecho las condiciones para que la oración sea contestada, es presunción. Esto equivale a pedir a Dios que no conteste ese ruego. En tales circunstancias, una respuesta favorable deshonraría el nombre de Dios y negaría su palabra.
4. La red que han escondido.
Las trampas para cazar animales se ocultan de modo que la víctima no pueda verlas.
5. Espíritu.
Heb. rúaj , el principio animador de la vida, la energía que procede de Dios y anima el cuerpo. La Biblia enseña que en el momento de la muerte el espíritu vuelve a Dios (ver Ecl. 12: 7; Hech. 7 :59). Pero en ese estado no hay conciencia (Sal. 146: 4).
Estas palabras del salmista fueron las últimas Jesús pronunció en la cruz (ver Luc. 23: 46; cf. Hech. 7: 59). Se dice que también fueron las últimas palabras de Juan Hus, Martín Lutero, Felipe Mclanchton, y de muchos otros siervos de Dios. También nosotros, en la hora de extrema necesidad, podemos encomendar con confianza nuestro caso a Dios.
Tú me has redimido.
El testimonio del pasado, la confianza del presente y la promesa del futuro.
6. Aborrezco.
La LXX, las versiones siríacas y un manuscrito hebreo traducen: "Tú has aborrecido". "Tú detestas" " (BJ, vers. 7).
Vanidades ilusorias.
Tal vez se refiera a ídolos como concepto de vanidad. Por contraste, el salmista confía en Dios (vers. 5).
7. Mi alma.
Forma idiomática para referirse al pronombre "me" (ver com. Sal. 16: 10).
8. No me entregaste.
Ver Deut. 32: 30.
Lugar espacioso.
Ver Sal. 4: 1; 18: 19.
9. Ten misericordia de mí.
En los vers. 9-13 el salmista deja de afirmar su fe en Dios para expresar en forma conmovedora sus sufrimientos presentes. Angustiado, se agita entre la esperanza y la desesperación. Parece decir: "El mío es un caso totalmente especial" (ver Sal. 6).
Mi alma también y mi cuerpo.
"Alma", referencia a la angustia mental; "cuerpo", a los sufrimientos físicos. Parece, al menos parcialmente, que hay un reconocimiento de la interrelación que existe entre la mente y el cuerpo. Compárese esto con el énfasis que da la medicina moderna al aspecto psicosomático en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, y también con los conceptos actuales de la psiquiatría.
11. Oprobio.
Cf. este repudio de la sociedad (vers. 11, 12) con Job 16: 20; 19: 13-19; ver com. Sal. 22: 7.
12. Como un muerto.
Ha sido borrado totalmente del recuerdo de sus compañeros. Quizá el que uno sea completamente olvidado resulte aún peor que el ser despreciado (ver Sal. 88: 4, 5).
13. Miedo.
Heb. magor , "terror" (cf. la traducción de magor en Isa. 31: 9: "miedo" ; Jer. 6: 25: "miedo" ; 20: 3- 10; 46: 5: "medrosos" ). Esta exclamación indica el intenso temor que sentía el salmista frente a todas las personas y todas las cosas (ver Jer. 20: 10).
14. Confío.
Los vers. 14-18 son una expresión de gran confianza. A pesar de la angustia expresada en los vers. 9-13, el salmista afirma ahora: "Tú eres mi Dios". Este es el triunfo de la fe.
15. Mis tiempos.
Los diversos acontecimientos de una vida. La oración renueva nuestra fe y confianza, y la resignación pone plenamente nuestro caso en las manos de Dios.
16. Haz resplandecer.
Compárese con la bendición aarónica (ver Núm. 6: 25; ver com. Sal. 4: 6).
17. No sea yo avergonzado.
Cf. Sal. 25: 2.
Mudos.
Es decir, "muertos". La idea continúa 713 desarrollándose en el vers. 18.
Seol.
Ver com. Prov. 15: 11.
19. Cuán grande.
La esperanza que corre cual hebra dorada a través del sufrimiento descrito en este salmo, florece con triunfante seguridad en los vers. 19-24, y el salmista se eleva en alabanza hasta las cumbres.
Delante de.
A la vista de los demás.
20. En lo secreto.
Un lugar secreto para esconderse (ver com. Sal. 27: 5).
Contención de lenguas.
Calumnia. Ver com. vers. 13.
22. Premura.
Heb. jafaz , "alejarse apresuradamente", como con miedo o por alarma. Cf. el empleo de esta palabra en Deut. 20: 3; 2 Sam. 4: 4. En un determinado momento de confusión y desesperación el salmista expresó que estaba al borde de la muerte. Satanás aprovecha estas oportunidades para abatirnos.
23. Amad a Jehová.
El salmista pide a todos los creyentes que se unan con él en su consagración a Dios. Basa su invitación en lo que él mismo ha experimentado al confiar en la Providencia en momentos de adversidad (ver com. Sal. 30: 4).
24. Esforzaos.
Ver com. Sal. 27: 14.
Esperáis en Jehová.
La esperanza es la fuerza de la experiencia cristiana.
CBA T3
EL Sal. 31 es una plegaria sincera en procura de liberación de la angustia, e inspirada por la confianza en la capacidad de Dios para librar. Se caracteriza por la profusión de metáforas que describen la angustia del perseguido y la esperanza que surge en tiempos de adversidad. Algunos sugieren que el marco histórico de este salmo se halla en la experiencia de David en el desierto de Maón (ver 1 Sam. 23: 19-26), aunque el tema podría aplicarse a muchas otras ocasiones similares. Este salmo fue uno de los preferidos de Juan Hus, Martín Lutero y Felipe Melanchton.
Con referencia al sobrescrito, ver págs. 622, 633.
1. He confiado.
Ver com. Sal. 7: 1. Los vers. 1-3 son similares a los primeros tres versículos del Sal. 71.
Confundido.
Cf. Sal. 25: 2.
2. Inclina a mí tu oído.
Ver com. Sal. 17: 6.
Roca.
Heb. tsur (ver com. Sal. 18: 2).
3. Roca.
Heb. sela ' (ver com. Sal. 18: 2).
Por tu nombre.
Es decir, por tu reputación o por causa de tu carácter. Esta frase encierra un profundo significado. Cuando se la pronuncia en oración sincera, indica que el suplicante se somete a la voluntad divina y está dispuesto a permitir que sus dificultades personales se pierdan en el programa superior de Dios, y, además, que él comprende que el honor de Dios está en juego en todo lo que atañe al gobierno divino, y cree que el Altísimo sería deshonrado si le negara el pedido que ahora le presenta el salmista. Dios se compromete a contestar una oración tal, pero sólo de una manera que esté en armonía con su voluntad, siendo que todo lo que Dios hace es una revelación de su carácter inmutable.
El orar "por tu nombre", cuando no se han satisfecho las condiciones para que la oración sea contestada, es presunción. Esto equivale a pedir a Dios que no conteste ese ruego. En tales circunstancias, una respuesta favorable deshonraría el nombre de Dios y negaría su palabra.
4. La red que han escondido.
Las trampas para cazar animales se ocultan de modo que la víctima no pueda verlas.
5. Espíritu.
Heb. rúaj , el principio animador de la vida, la energía que procede de Dios y anima el cuerpo. La Biblia enseña que en el momento de la muerte el espíritu vuelve a Dios (ver Ecl. 12: 7; Hech. 7 :59). Pero en ese estado no hay conciencia (Sal. 146: 4).
Estas palabras del salmista fueron las últimas Jesús pronunció en la cruz (ver Luc. 23: 46; cf. Hech. 7: 59). Se dice que también fueron las últimas palabras de Juan Hus, Martín Lutero, Felipe Mclanchton, y de muchos otros siervos de Dios. También nosotros, en la hora de extrema necesidad, podemos encomendar con confianza nuestro caso a Dios.
Tú me has redimido.
El testimonio del pasado, la confianza del presente y la promesa del futuro.
6. Aborrezco.
La LXX, las versiones siríacas y un manuscrito hebreo traducen: "Tú has aborrecido". "Tú detestas" " (BJ, vers. 7).
Vanidades ilusorias.
Tal vez se refiera a ídolos como concepto de vanidad. Por contraste, el salmista confía en Dios (vers. 5).
7. Mi alma.
Forma idiomática para referirse al pronombre "me" (ver com. Sal. 16: 10).
8. No me entregaste.
Ver Deut. 32: 30.
Lugar espacioso.
Ver Sal. 4: 1; 18: 19.
9. Ten misericordia de mí.
En los vers. 9-13 el salmista deja de afirmar su fe en Dios para expresar en forma conmovedora sus sufrimientos presentes. Angustiado, se agita entre la esperanza y la desesperación. Parece decir: "El mío es un caso totalmente especial" (ver Sal. 6).
Mi alma también y mi cuerpo.
"Alma", referencia a la angustia mental; "cuerpo", a los sufrimientos físicos. Parece, al menos parcialmente, que hay un reconocimiento de la interrelación que existe entre la mente y el cuerpo. Compárese esto con el énfasis que da la medicina moderna al aspecto psicosomático en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, y también con los conceptos actuales de la psiquiatría.
11. Oprobio.
Cf. este repudio de la sociedad (vers. 11, 12) con Job 16: 20; 19: 13-19; ver com. Sal. 22: 7.
12. Como un muerto.
Ha sido borrado totalmente del recuerdo de sus compañeros. Quizá el que uno sea completamente olvidado resulte aún peor que el ser despreciado (ver Sal. 88: 4, 5).
13. Miedo.
Heb. magor , "terror" (cf. la traducción de magor en Isa. 31: 9: "miedo" ; Jer. 6: 25: "miedo" ; 20: 3- 10; 46: 5: "medrosos" ). Esta exclamación indica el intenso temor que sentía el salmista frente a todas las personas y todas las cosas (ver Jer. 20: 10).
14. Confío.
Los vers. 14-18 son una expresión de gran confianza. A pesar de la angustia expresada en los vers. 9-13, el salmista afirma ahora: "Tú eres mi Dios". Este es el triunfo de la fe.
15. Mis tiempos.
Los diversos acontecimientos de una vida. La oración renueva nuestra fe y confianza, y la resignación pone plenamente nuestro caso en las manos de Dios.
16. Haz resplandecer.
Compárese con la bendición aarónica (ver Núm. 6: 25; ver com. Sal. 4: 6).
17. No sea yo avergonzado.
Cf. Sal. 25: 2.
Mudos.
Es decir, "muertos". La idea continúa 713 desarrollándose en el vers. 18.
Seol.
Ver com. Prov. 15: 11.
19. Cuán grande.
La esperanza que corre cual hebra dorada a través del sufrimiento descrito en este salmo, florece con triunfante seguridad en los vers. 19-24, y el salmista se eleva en alabanza hasta las cumbres.
Delante de.
A la vista de los demás.
20. En lo secreto.
Un lugar secreto para esconderse (ver com. Sal. 27: 5).
Contención de lenguas.
Calumnia. Ver com. vers. 13.
22. Premura.
Heb. jafaz , "alejarse apresuradamente", como con miedo o por alarma. Cf. el empleo de esta palabra en Deut. 20: 3; 2 Sam. 4: 4. En un determinado momento de confusión y desesperación el salmista expresó que estaba al borde de la muerte. Satanás aprovecha estas oportunidades para abatirnos.
23. Amad a Jehová.
El salmista pide a todos los creyentes que se unan con él en su consagración a Dios. Basa su invitación en lo que él mismo ha experimentado al confiar en la Providencia en momentos de adversidad (ver com. Sal. 30: 4).
24. Esforzaos.
Ver com. Sal. 27: 14.
Esperáis en Jehová.
La esperanza es la fuerza de la experiencia cristiana.
CBA T3

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