INTRODUCCIÓN.-
EL Sal. 34 es otro de los salmos alfabéticos o acrósticos (ver pág. 631). En él se mezclan la gratitud personal y una colectiva acción de gracias. Se presentan diversos aspectos del cuidado de Dios para con los afligidos, pero sin un desarrollo lógico sistemático. El salmo consta de 22 versículos (23 en el hebreo, pues el sobrescrito lleva el número l), y cada uno comienza con una letra del alfabeto hebreo. Las letras aparecen en su orden acostumbrado, pero se omite la waw , y la pe' aparece como la primera letra del último versículo.
Con referencia al sobrescrito ver pág. 622 y com. 1 Sam. 21: 10,13.
1. En todo tiempo.
Ver Efe. 5: 20. Este salmo comienza con un tono muy personal.
2. Mi alma.
O sea "yo" (ver com. Sal. 16: 10).
3. Conmigo.
El salmista invita a los "mansos" a que se unan en su alabanza a Jehová. Se exalta a Dios cuando se lo engrandece (ver Deut. 32: 3). "Díganlo los redimidos de Jehová" (Sal. 107: 2). En el servicio moderno de la sinagoga, el lector pronuncia las palabras de Sal. 34: 3 mientras retira la Torah del arca.
Nombre.
Ver com. Sal. 7: 17.
4. Me oyó.
El salmista comienza ahora a expresar los motivos de su gratitud: lo que Dios hizo por él y por otros, y las lecciones que le ha enseñado mediante las vicisitudes.
5. Los que miraron.
Probablemente "los mansos" (vers. 2), y posiblemente los que han experimentado la ternura de Dios como lo había hecho el salmista. Algunos manuscritos hebreos y también las versiones de Aquila y Jerónimo y las siríacas, tienen el verbo en el modo imperativo: "mirad".
Fueron alumbrados.
O "iluminados" . Ver 2 Cor. 3: 18. Nada hay más hermoso que el rostro radiante de un verdadero cristiano. Cuando Dios nos mira, todo se ilumina. Con un ligero cambio de vocalización, esta forma verbal se transforma en un imperativo (ver com. vers. 5: "miraron" ); y debería entonces traducirse: "Alumbrad o refulgid [con gozo]"." En la LXX este verbo se usa en modo imperativo.
6. Este pobre.
Es probable que el salmista se refiera a sí mismo, a pesar de que emplea la tercera persona del singular.
Si estuviera en orden acróstico estricto, este versículo debería comenzar con la letra waw , pero empieza con záyin , la letra siguiente.
7. El ángel de Jehová.
Con referencia al ministerio de los ángeles celestiales ver HAp 123-125; CS 565-567, 689,690.
Acampa
Ver Gén. 32: 1, 2; 2 Rey. 6: 16, 17. La presencia constante de los ángeles guardianes es una de las seguridades más consoladoras del cristiano.
8. Gustad, y ved.
El salmista invita a otros a que no acepten así como así su palabra, sino que la pongan a prueba por sí mismos. "Gustad" deriva del verbo Heb. ta 'am , "probar el sabor" . Aquí significa "experimentar" (ver Heb. 6: 5; 1 Ped. 2: 3). La prueba más convincente de la religión se encuentra en la experiencia personal. Sin una experiencia cristiana personal, la religión de Cristo resulta sólo una teoría y, como tal, no puede salvar.
Bueno.
Heb. tob , vocablo de muy amplio alcance, que comprende cualidades como "bondadoso", "amigable", "misericordioso". Si meditamos en este atributo de Dios podremos corregir nuestro sentido de justicia indiferente. Debiéramos ser sensibles a las enternecedoras características del carácter de Dios. Cuando nos sintamos tentados a olvidar la ternura en nuestras relaciones con nuestros semejantes, necesitamos recordar este atributo divino.
Dichoso.
Ver com. Sal. 1: 1.
Hombre.
Heb. géber , "hombre joven y vigoroso". No hay nadie que no necesite de la ayuda divina. En el plan divino, la autosuficiencia es imposible. El ser humano necesita de Dios.
9. Santos.
Heb. qadosh (ver com. Sal. 16: 3; Lev. 19: 2).
Nada falta.
Ver com. Sal. 23: 1.
10. Leoncillos.
A pesar de su gran fuerza, los leoncillos pasan hambre, pero a los que reverencian a Dios no les falta nada que sea esencialmente bueno.
11. Hijos.
Como maestro, el salmista brinda instrucciones. Los vers. 11-14 son una sólida pieza de instrucción.
Temor de Jehová.
Ver com. Sal. 19: 9.
12. Desea vida.
Esta pregunta comprende los impulsos básicos del ser humano, que desea vivir mucho y con felicidad.
13. Guarda tu lengua.
Ver Sal. 15: 2, 3; 39: 1-3; Prov. 18: 21; 1 Ped. 3: 10-12; Sant. 3: 2-10. En los vers. 13, 14 se responde a la pregunta del vers. 12. Este versículo está incluido en la moderna liturgia diaria Judía.
Engaño.
Heb. mirmah , "mentira", "falacia".
14. Apártate del mal.
Ver Sal. 37: 27; Isa. 1: 16, 17. La vida cristiana tanto tiene aspectos positivos como negativos: no sólo debemos apartarnos del mal, sino que también debemos practicar el bien; no basta no liacer el mal, hay que practicar el bien.
EL Sal. 34 es otro de los salmos alfabéticos o acrósticos (ver pág. 631). En él se mezclan la gratitud personal y una colectiva acción de gracias. Se presentan diversos aspectos del cuidado de Dios para con los afligidos, pero sin un desarrollo lógico sistemático. El salmo consta de 22 versículos (23 en el hebreo, pues el sobrescrito lleva el número l), y cada uno comienza con una letra del alfabeto hebreo. Las letras aparecen en su orden acostumbrado, pero se omite la waw , y la pe' aparece como la primera letra del último versículo.
Con referencia al sobrescrito ver pág. 622 y com. 1 Sam. 21: 10,13.
1. En todo tiempo.
Ver Efe. 5: 20. Este salmo comienza con un tono muy personal.
2. Mi alma.
O sea "yo" (ver com. Sal. 16: 10).
3. Conmigo.
El salmista invita a los "mansos" a que se unan en su alabanza a Jehová. Se exalta a Dios cuando se lo engrandece (ver Deut. 32: 3). "Díganlo los redimidos de Jehová" (Sal. 107: 2). En el servicio moderno de la sinagoga, el lector pronuncia las palabras de Sal. 34: 3 mientras retira la Torah del arca.
Nombre.
Ver com. Sal. 7: 17.
4. Me oyó.
El salmista comienza ahora a expresar los motivos de su gratitud: lo que Dios hizo por él y por otros, y las lecciones que le ha enseñado mediante las vicisitudes.
5. Los que miraron.
Probablemente "los mansos" (vers. 2), y posiblemente los que han experimentado la ternura de Dios como lo había hecho el salmista. Algunos manuscritos hebreos y también las versiones de Aquila y Jerónimo y las siríacas, tienen el verbo en el modo imperativo: "mirad".
Fueron alumbrados.
O "iluminados" . Ver 2 Cor. 3: 18. Nada hay más hermoso que el rostro radiante de un verdadero cristiano. Cuando Dios nos mira, todo se ilumina. Con un ligero cambio de vocalización, esta forma verbal se transforma en un imperativo (ver com. vers. 5: "miraron" ); y debería entonces traducirse: "Alumbrad o refulgid [con gozo]"." En la LXX este verbo se usa en modo imperativo.
6. Este pobre.
Es probable que el salmista se refiera a sí mismo, a pesar de que emplea la tercera persona del singular.
Si estuviera en orden acróstico estricto, este versículo debería comenzar con la letra waw , pero empieza con záyin , la letra siguiente.
7. El ángel de Jehová.
Con referencia al ministerio de los ángeles celestiales ver HAp 123-125; CS 565-567, 689,690.
Acampa
Ver Gén. 32: 1, 2; 2 Rey. 6: 16, 17. La presencia constante de los ángeles guardianes es una de las seguridades más consoladoras del cristiano.
8. Gustad, y ved.
El salmista invita a otros a que no acepten así como así su palabra, sino que la pongan a prueba por sí mismos. "Gustad" deriva del verbo Heb. ta 'am , "probar el sabor" . Aquí significa "experimentar" (ver Heb. 6: 5; 1 Ped. 2: 3). La prueba más convincente de la religión se encuentra en la experiencia personal. Sin una experiencia cristiana personal, la religión de Cristo resulta sólo una teoría y, como tal, no puede salvar.
Bueno.
Heb. tob , vocablo de muy amplio alcance, que comprende cualidades como "bondadoso", "amigable", "misericordioso". Si meditamos en este atributo de Dios podremos corregir nuestro sentido de justicia indiferente. Debiéramos ser sensibles a las enternecedoras características del carácter de Dios. Cuando nos sintamos tentados a olvidar la ternura en nuestras relaciones con nuestros semejantes, necesitamos recordar este atributo divino.
Dichoso.
Ver com. Sal. 1: 1.
Hombre.
Heb. géber , "hombre joven y vigoroso". No hay nadie que no necesite de la ayuda divina. En el plan divino, la autosuficiencia es imposible. El ser humano necesita de Dios.
9. Santos.
Heb. qadosh (ver com. Sal. 16: 3; Lev. 19: 2).
Nada falta.
Ver com. Sal. 23: 1.
10. Leoncillos.
A pesar de su gran fuerza, los leoncillos pasan hambre, pero a los que reverencian a Dios no les falta nada que sea esencialmente bueno.
11. Hijos.
Como maestro, el salmista brinda instrucciones. Los vers. 11-14 son una sólida pieza de instrucción.
Temor de Jehová.
Ver com. Sal. 19: 9.
12. Desea vida.
Esta pregunta comprende los impulsos básicos del ser humano, que desea vivir mucho y con felicidad.
13. Guarda tu lengua.
Ver Sal. 15: 2, 3; 39: 1-3; Prov. 18: 21; 1 Ped. 3: 10-12; Sant. 3: 2-10. En los vers. 13, 14 se responde a la pregunta del vers. 12. Este versículo está incluido en la moderna liturgia diaria Judía.
Engaño.
Heb. mirmah , "mentira", "falacia".
14. Apártate del mal.
Ver Sal. 37: 27; Isa. 1: 16, 17. La vida cristiana tanto tiene aspectos positivos como negativos: no sólo debemos apartarnos del mal, sino que también debemos practicar el bien; no basta no liacer el mal, hay que practicar el bien.
15. Los ojos de Jehová.
Ver Sal. 32: 8.
16. La ira de Jehová.
"El rostro de Yahveh". Así como los justos están bajo "los ojos de Jehová", los malvados descubrirán que Dios ha vuelto su rostro contra ellos. Dios ve tanto ajustos como a impíos.
La memoria.
Cf. Prov. 10: 7.
17. Los libra.
Esto ocurre muchas veces en esta vida, y será una realidad absoluta en la vida venidera. La promesa no garantiza completa liberación aquí, pero para los justos el cielo significará liberación de todas las dificultades.
18. Quebrantados de corazón.
Cuando se le quebranta el corazón por la tristeza o el sufrimiento, la gente se prepara para aprender las lecciones más importantes que Dios quiere enseñarle (ver Sal. 119: 71). La idea del "corazón quebrantado" es frecuente en la Biblia (ver Sal. 51: 17; Isa. 61: 1; 66: 2).
19. Muchas son las aflicciones.
Ver com. vers. 17. El hecho de ser cristiano no necesariamente libra a la persona de las aflicciones, pero le da la fuerza necesaria para resistir. Sin embargo, los sufrimientos del cristiano son menores que los del incrédulo, pues éste debe, además, sufrir los efectos de la intemperancia, del crimen, de los malos hábitos. Algunas de las recompensas de la vida correcta se disfrutan ya en la tierra.
20. Guarda todos sus huesos.
Dios protege a los justos de sus enemigos y los cuida (ver com. Mat. 10: 28-30).
Ni uno de ellos.
El principio general es que los justos están bajo la protección divina. Muchas veces la Biblia expresa los principios generales en lenguaje concreto (ver Mat. 10: 30, 31). En cumplimiento de las Escrituras, los soldados no le quebraron los huesos a Jesús (ver Juan 19: 36; cf. Exo. 12: 46; Núm. 9: 12; DTG 716, 717).
21. Matará al malo la maldad.
El pecado se autodestruye. La muerte es una consecuencia natural e inevitable del pecado.
Serán condenados.
Ver Sal. 5: 10.
22. Redime.
La idea de este versículo contrasta con la del vers. 21.
Alma.
Ver com. Sal. 16: 10.
No serán condenados.
La repetición del verbo en los vers. 21, 22 destaca el contraste entre el fin de los impíos y la liberación postrera de los que confían en Dios.
CBA T3
Ver Sal. 32: 8.
16. La ira de Jehová.
"El rostro de Yahveh". Así como los justos están bajo "los ojos de Jehová", los malvados descubrirán que Dios ha vuelto su rostro contra ellos. Dios ve tanto ajustos como a impíos.
La memoria.
Cf. Prov. 10: 7.
17. Los libra.
Esto ocurre muchas veces en esta vida, y será una realidad absoluta en la vida venidera. La promesa no garantiza completa liberación aquí, pero para los justos el cielo significará liberación de todas las dificultades.
18. Quebrantados de corazón.
Cuando se le quebranta el corazón por la tristeza o el sufrimiento, la gente se prepara para aprender las lecciones más importantes que Dios quiere enseñarle (ver Sal. 119: 71). La idea del "corazón quebrantado" es frecuente en la Biblia (ver Sal. 51: 17; Isa. 61: 1; 66: 2).
19. Muchas son las aflicciones.
Ver com. vers. 17. El hecho de ser cristiano no necesariamente libra a la persona de las aflicciones, pero le da la fuerza necesaria para resistir. Sin embargo, los sufrimientos del cristiano son menores que los del incrédulo, pues éste debe, además, sufrir los efectos de la intemperancia, del crimen, de los malos hábitos. Algunas de las recompensas de la vida correcta se disfrutan ya en la tierra.
20. Guarda todos sus huesos.
Dios protege a los justos de sus enemigos y los cuida (ver com. Mat. 10: 28-30).
Ni uno de ellos.
El principio general es que los justos están bajo la protección divina. Muchas veces la Biblia expresa los principios generales en lenguaje concreto (ver Mat. 10: 30, 31). En cumplimiento de las Escrituras, los soldados no le quebraron los huesos a Jesús (ver Juan 19: 36; cf. Exo. 12: 46; Núm. 9: 12; DTG 716, 717).
21. Matará al malo la maldad.
El pecado se autodestruye. La muerte es una consecuencia natural e inevitable del pecado.
Serán condenados.
Ver Sal. 5: 10.
22. Redime.
La idea de este versículo contrasta con la del vers. 21.
Alma.
Ver com. Sal. 16: 10.
No serán condenados.
La repetición del verbo en los vers. 21, 22 destaca el contraste entre el fin de los impíos y la liberación postrera de los que confían en Dios.
CBA T3

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