Comentario Bíblico Adventista Libro de Salmos capítulo 36
INTRODUCCIÓN.-
EN el Sal. 36 se canta la misericordia de Dios; se la contrasta con la depravación de los impíos. Los vers. 1-4 presentan una descripción general de la impiedad humana; los vers. 5-9 expresan la hermosura de los atributos de Dios, y los vers. 10- 12 son una oración de fe para pedir a Dios que revele su bondad a todos los rectos de corazón. El lenguaje de este salmo es extraordinariamente hermoso..
En los vers. 1-4 hay tina breve descripción del impío. La degradación moral pasa por tres etapas: (1) el pecado que desafía a la conciencia; (2) el pecado no condenado por la conciencia, y (3) el pecado que se comete a impulsos de una conciencia totalmente depravada (Moulton).
El pecado nace en el corazón (vers. 1, 2) y es seguido por el pecado de la lengua (vers. 3); y éste, a su vez, por el pecado de la mano (vers. 4). Es un análisis progresivo de la impiedad.
Con referencia al sobrescrito, ver pág. 622. En Sal. 35: 27 el salmista se llama "siervo" " de Jehová. Ver el sobrescrito del Sal. 18.
1. Dice.
Heb. ne'um , "declaración", "dicho". El término aparece más de 360 veces en el AT, y se emplea exclusivamente para referirse a las declaraciones de Dios. Muchas veces se traduce "dice Jehová" (Gén. 22: 16; etc.). Algunas veces se presenta al profeta como el que pronuncia esas declaraciones (Núm. 24: 3, 15; Prov. 30: 1). Pero en el Sal. 36: 1 se emplea la voz en una forma poco habitual: la iniquidad personificada es la que repite un oráculo divino. El pecado habla como si fuera la voz de Dios.
Corazón.
Varios manuscritos hebreos, la LXX y las versiones siríacas dicen " "su corazón". "Un oráculo para el impío es el pecado . . . de su corazón" " (BJ). Esta traducción parece concordar mejor con el contexto. El pecado habla al impío, y no al salmista.
Temor.
Heb. pajad , "temblor", "terror". No se trata de la palabra que comúnmente aparece en la frase "temor de Jehová" (ver com. Sal. 19: 9). Pajad no significa "reverencia" 726 ni "adoración", sino "temor" en el sentido de "tener miedo", "estar aterrado". Es el "temor del enemigo" (Sal. 64: 1) o el "temor del mal" (Prov. 1: 33). Pablo cita la segunda parte del Sal. 36: 1 para apoyar su tesis respecto a la depravación de los impíos (Rom. 3: 18).
2. Se lisonjea. . .
El hebreo de esta frase es muy oscuro; dice: "Porque se lisonjea en sus ojos, para encontrar su iniquidad para aborrecer". Quizá el salmista quiera decir que el impío se engaña a sí mismo con la idea de que su pecado no será descubierto y que, por lo tanto, no recibirá castigo.
3. Ha dejado de ser cuerdo.
En los vers. 3, 4 se presenta la progresión del mal: abandona el bien, medita en la maldad, se propone hacer el mal, hace lo malo sin que lo condene su conciencia.
4. Maldad.
O "vanidad".
El mal no aborrece.
Para el pecador depravado y sin esperanza, la enormidad del pecado no constituye ningún impedimento para la acción, pues él no reconoce la inmoralidad del acto pecaminoso.
5. Hasta los cielos.
El salmista parece repentinamente elevarse por encima de la depravación de la humanidad hasta el espacio ilimitado donde mora Dios con sus atributos.
La preposición hebrea be , aquí traducida "hasta" , puede también significar "desde" , según lo han demostrado los pasajes paralelos ugaríticos (ver págs. 624, 625; com. Sal. 18: 13). Es probable que deba entenderse que aquí se afirma que la misericordia de Dios proviene "de los cielos".
Misericordia.
Heb. jésed (ver com. vers. 7). Mediante agudo contraste y cambio abrupto con lo expuesto en los vers. 1-4, el salmista comienza a exaltar la misericordia y la fidelidad de Dios (ver Sal. 33: 4). Estas abruptas transiciones son típicas del hebreo.
6. Abismo.
Heb . tehom , la misma voz que se emplea para describir el océano primitivo (ver com. Gén. 1: 2). El salmista describe los juicios de Dios como insondables e inagotables.
Al hombre y al animal.
Desde el hombre, corona de la creación, hasta el animal salvaje, Dios cuida a todas sus criaturas (ver Sal. 145: 9). Nótese en Sal. 104 (también Jon. 4: 11) cómo Dios cuida de los animales. El cristiano también debe tratarlos con bondad (ver PP 472).
7. Preciosa.
Heb. yaqar , "costosa".
Misericordia.
Heb. jésed . Ver Nota Adicional de este salmo.
La sombra de tus alas.
Ver com. Sal. 17: 8; cf. Deut. 32: 11, 12.
8. Serán completamente saciados.
Heb. rawah , "beber hasta saciarse". Los recursos que Dios proporciona al ser humano son satisfactorios, pues éste encuentra en Dios lo que necesita y se satisface completamente (ver Efe. 3: 20; cf. Luc. 6: 38). Dios es el bondadoso Anfitrión (ver com. Sal. 23: 5).
Torrente.
Esta figura resultaba muy significativa para el que vivía en Palestina, en donde muchas veces faltaba el agua.
De tus delicias.
Se entienden las delicias de Dios, no las que erróneamente la gente suele llamar delicias. Barnes encuentra en este versículo las siguientes enseñanzas: (1) Dios es feliz; (2) la religión hace feliz al ser humano; (3) esta felicidad comparte la naturaleza de la felicidad divina, (4) satisface las necesidades del alma, (5) no deja sin satisfacer ninguna necesidad del alma, y (6) se relaciona estrechamente con el culto en la casa del Señor.
9. El manantial de la vida.
Vida literal y espiritual; vida aquí y en el más allá. Dios no sólo es la fuente de la vida, sino de todo lo que le da sentido a la vida (ver Sal. 34: 12; Juan 1: 4; 4: 10; 5: 26; Ed 193, 194; ver com. Prov. 9: 11).
En tu luz.
Puesto que Dios es la fuente de la luz, sólo en él podremos ver la luz. Aparte de Dios, todo nuestro entendimiento no puede ser sino tinieblas. Debiéramos rogar con el poeta inglés Juan Milton: "Ilumina lo que en mí haya de oscuro". Ver Juan 3: 19, 20; 1 Juan 1: 5-7; 1 Ped. 2: 9.
10. Extiende.
El hebreo tiene la idea de extender no sólo en el espacio sino también en el tiempo. El salmista pide que el favor de Dios sea perpetuo.
Misericordia.
Heb. jésed , por tercera vez en este salmo. Ver Nota Adicional, Sal. 36.
Te conocen.
Dios desea que el conocimiento que la gente tenga de él la lleve a la salvación (ver Juan 17: 3; ver com. Prov. 1: 2).
11. No me mueva.
El salmista ruega que ni lo pisotee el orgulloso pecador, ni que pueda ser movido del lugar donde Dios lo ha establecido.
12. Allí.
El salmista ya considera contestada su súplica, y atrae la atención del lector a 727 la justicia de Dios que se deja ver en la completa destrucción de los impíos. el salmo comienza con un estado de depresión y termina con una declaración de triunfo.
EN el Sal. 36 se canta la misericordia de Dios; se la contrasta con la depravación de los impíos. Los vers. 1-4 presentan una descripción general de la impiedad humana; los vers. 5-9 expresan la hermosura de los atributos de Dios, y los vers. 10- 12 son una oración de fe para pedir a Dios que revele su bondad a todos los rectos de corazón. El lenguaje de este salmo es extraordinariamente hermoso..
En los vers. 1-4 hay tina breve descripción del impío. La degradación moral pasa por tres etapas: (1) el pecado que desafía a la conciencia; (2) el pecado no condenado por la conciencia, y (3) el pecado que se comete a impulsos de una conciencia totalmente depravada (Moulton).
El pecado nace en el corazón (vers. 1, 2) y es seguido por el pecado de la lengua (vers. 3); y éste, a su vez, por el pecado de la mano (vers. 4). Es un análisis progresivo de la impiedad.
Con referencia al sobrescrito, ver pág. 622. En Sal. 35: 27 el salmista se llama "siervo" " de Jehová. Ver el sobrescrito del Sal. 18.
1. Dice.
Heb. ne'um , "declaración", "dicho". El término aparece más de 360 veces en el AT, y se emplea exclusivamente para referirse a las declaraciones de Dios. Muchas veces se traduce "dice Jehová" (Gén. 22: 16; etc.). Algunas veces se presenta al profeta como el que pronuncia esas declaraciones (Núm. 24: 3, 15; Prov. 30: 1). Pero en el Sal. 36: 1 se emplea la voz en una forma poco habitual: la iniquidad personificada es la que repite un oráculo divino. El pecado habla como si fuera la voz de Dios.
Corazón.
Varios manuscritos hebreos, la LXX y las versiones siríacas dicen " "su corazón". "Un oráculo para el impío es el pecado . . . de su corazón" " (BJ). Esta traducción parece concordar mejor con el contexto. El pecado habla al impío, y no al salmista.
Temor.
Heb. pajad , "temblor", "terror". No se trata de la palabra que comúnmente aparece en la frase "temor de Jehová" (ver com. Sal. 19: 9). Pajad no significa "reverencia" 726 ni "adoración", sino "temor" en el sentido de "tener miedo", "estar aterrado". Es el "temor del enemigo" (Sal. 64: 1) o el "temor del mal" (Prov. 1: 33). Pablo cita la segunda parte del Sal. 36: 1 para apoyar su tesis respecto a la depravación de los impíos (Rom. 3: 18).
2. Se lisonjea. . .
El hebreo de esta frase es muy oscuro; dice: "Porque se lisonjea en sus ojos, para encontrar su iniquidad para aborrecer". Quizá el salmista quiera decir que el impío se engaña a sí mismo con la idea de que su pecado no será descubierto y que, por lo tanto, no recibirá castigo.
3. Ha dejado de ser cuerdo.
En los vers. 3, 4 se presenta la progresión del mal: abandona el bien, medita en la maldad, se propone hacer el mal, hace lo malo sin que lo condene su conciencia.
4. Maldad.
O "vanidad".
El mal no aborrece.
Para el pecador depravado y sin esperanza, la enormidad del pecado no constituye ningún impedimento para la acción, pues él no reconoce la inmoralidad del acto pecaminoso.
5. Hasta los cielos.
El salmista parece repentinamente elevarse por encima de la depravación de la humanidad hasta el espacio ilimitado donde mora Dios con sus atributos.
La preposición hebrea be , aquí traducida "hasta" , puede también significar "desde" , según lo han demostrado los pasajes paralelos ugaríticos (ver págs. 624, 625; com. Sal. 18: 13). Es probable que deba entenderse que aquí se afirma que la misericordia de Dios proviene "de los cielos".
Misericordia.
Heb. jésed (ver com. vers. 7). Mediante agudo contraste y cambio abrupto con lo expuesto en los vers. 1-4, el salmista comienza a exaltar la misericordia y la fidelidad de Dios (ver Sal. 33: 4). Estas abruptas transiciones son típicas del hebreo.
6. Abismo.
Heb . tehom , la misma voz que se emplea para describir el océano primitivo (ver com. Gén. 1: 2). El salmista describe los juicios de Dios como insondables e inagotables.
Al hombre y al animal.
Desde el hombre, corona de la creación, hasta el animal salvaje, Dios cuida a todas sus criaturas (ver Sal. 145: 9). Nótese en Sal. 104 (también Jon. 4: 11) cómo Dios cuida de los animales. El cristiano también debe tratarlos con bondad (ver PP 472).
7. Preciosa.
Heb. yaqar , "costosa".
Misericordia.
Heb. jésed . Ver Nota Adicional de este salmo.
La sombra de tus alas.
Ver com. Sal. 17: 8; cf. Deut. 32: 11, 12.
8. Serán completamente saciados.
Heb. rawah , "beber hasta saciarse". Los recursos que Dios proporciona al ser humano son satisfactorios, pues éste encuentra en Dios lo que necesita y se satisface completamente (ver Efe. 3: 20; cf. Luc. 6: 38). Dios es el bondadoso Anfitrión (ver com. Sal. 23: 5).
Torrente.
Esta figura resultaba muy significativa para el que vivía en Palestina, en donde muchas veces faltaba el agua.
De tus delicias.
Se entienden las delicias de Dios, no las que erróneamente la gente suele llamar delicias. Barnes encuentra en este versículo las siguientes enseñanzas: (1) Dios es feliz; (2) la religión hace feliz al ser humano; (3) esta felicidad comparte la naturaleza de la felicidad divina, (4) satisface las necesidades del alma, (5) no deja sin satisfacer ninguna necesidad del alma, y (6) se relaciona estrechamente con el culto en la casa del Señor.
9. El manantial de la vida.
Vida literal y espiritual; vida aquí y en el más allá. Dios no sólo es la fuente de la vida, sino de todo lo que le da sentido a la vida (ver Sal. 34: 12; Juan 1: 4; 4: 10; 5: 26; Ed 193, 194; ver com. Prov. 9: 11).
En tu luz.
Puesto que Dios es la fuente de la luz, sólo en él podremos ver la luz. Aparte de Dios, todo nuestro entendimiento no puede ser sino tinieblas. Debiéramos rogar con el poeta inglés Juan Milton: "Ilumina lo que en mí haya de oscuro". Ver Juan 3: 19, 20; 1 Juan 1: 5-7; 1 Ped. 2: 9.
10. Extiende.
El hebreo tiene la idea de extender no sólo en el espacio sino también en el tiempo. El salmista pide que el favor de Dios sea perpetuo.
Misericordia.
Heb. jésed , por tercera vez en este salmo. Ver Nota Adicional, Sal. 36.
Te conocen.
Dios desea que el conocimiento que la gente tenga de él la lleve a la salvación (ver Juan 17: 3; ver com. Prov. 1: 2).
11. No me mueva.
El salmista ruega que ni lo pisotee el orgulloso pecador, ni que pueda ser movido del lugar donde Dios lo ha establecido.
12. Allí.
El salmista ya considera contestada su súplica, y atrae la atención del lector a 727 la justicia de Dios que se deja ver en la completa destrucción de los impíos. el salmo comienza con un estado de depresión y termina con una declaración de triunfo.
CBA T3

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