INTRODUCCIÓN.-
EL Sal. 42 es un patético lamento de David, quien andaban "como fugitivo que tenía que buscar refugio en las rocas y las cuevas del desierto" (Ed 159), lejos de la casa de Dios, donde se había gozado al participar en los servicios sagrados. La estructura de este salmo es exquisita. Consta de dos partes de igual longitud, cada una seguida de un estribillo (vers. 5 y 11). Este mismo estribillo aparece en Sal. 43: 5.
Los que piensan que el Sal. 42 debe estar unido con el 43 presentan las siguientes razones: varios manuscritos hebreos los 744 fusionan en un solo salmo (el estribillo que aparece dos veces en el Sal. 42 también aparece al final del Sal. 43); el Sal. 43 es el único del Segundo Libro que no tiene sobrescrito; las ideas expresadas en Sal. 42: 4 y 43: 3 son similares. Sin embargo, si el "santo monte" (Sal. 43: 3) se refiere a Jerusalén, este salmo difícilmente podría haberse escrito mientras David huía de Saúl.
Con referencia al sobrescrito, ver págs. 623, 633.
1. Ciervo.
Heb. 'ayyal , "ciervo"; pero es probable que deba escribirse 'ayallah , "cierva", para que concuerde con el verbo "brama", que está en tercera persona del femenino. La BJ y NC traducen "la cierva".
La primera estrofa de la elegía comprende los vers. 1-6.
Brama.
Heb. 'arag , "anhelar", verbo que sólo aparece aquí y en Joel 1: 20, en donde también se traduce "bramar".
El alma mía.
O sea, "yo" (ver com. Sal. 16: 10).
2. Tiene sed.
La ilustración adquiere más significado si se tienen en cuenta los lugares áridos y calurosos por donde David andaba como fugitivo en el verano y en donde el agua muchas veces faltaba. Los animales salvajes con frecuencia impedían que el tímido ciervo se acercara a los pocos abrevaderos donde había agua.
Dios vivo.
Las cuidadosas invocaciones del nombre de Dios que aparecen en este salmo y en el siguiente destacan la apremiante necesidad que el salmista sentía de Dios (vers. 8, 9; 43: 2, 4).
Me presentaré delante de Dios.
Véase en Exo. 23: 17 y Sal. 84: 7 el empleo de esta expresión en relación con las peregrinaciones al santuario. La idea de estar en la presencia de Dios ocupa un lugar prominente en este salmo (ver Sal. 43: 5; Exo. 34: 24; Deut. 16: 16; 31: 11). Se consideraba el santuario como un lugar especial donde la gente se encontraba con Dios.
3. Lágrimas.
Ver Sal. 80: 5.
Mi pan.
Es interesante notar que el salmista habla de las lágrimas como su pan, pero el poeta ugarítico (ver págs. 624, 625) habla de beber "lágrimas como vino".
Me dicen.
Los enemigos de David le dirigen el vituperio más amargo cuando afirman que el Dios en quien confía, no se preocupa en absoluto por su bienestar.
4. Estas cosas.
David recuerda en su destierro las ocasiones cuando rindió culto en el santuario, con la congregación de los que se regocijaban en la presencia de Dios. Esos recuerdos le hacían aún más difícil sobrellevar sus penas. Por otra parte, se fortalecía al recordar las providencias de Dios.
5. ¿Por qué?
El vers. 5 es como un estribillo que se repite con ligeras variantes en el vers. 11 y en Sal. 43: 5. Al considerar estos recuerdos tan agradables, David se reprocha por estar deprimido.
Te abates.
Literalmente "te doblegas". Cuando Lutero se sentía al borde de la desesperación, repetía esta pregunta y luego le decía a Melanchton: "Ven, Felipe, cantemos el Salmo 46".
Oh alma mía.
El salmista se dirige a sí mismo.
Te turbas.
Heb. " hamah " , vocablo que encierra la idea de gruñir como un animal, rugir como las olas (ver Sal. 46: 3) o suspirar como el viento.
Espera.
Ver Sal. 25: 3; 27: 15; Lam. 3: 24. Algunas veces buscamos consuelo en nosotros mismos cuando nuestra única esperanza está en Dios.
Aún.
Si confiamos siempre en Dios, a su debido tiempo él hará que todo salga bien.
6. Dios mío.
La segunda estrofa de la elegía comprende los vers. 6-11. El poeta repite sus expresiones de desánimo, pero en forma más atenuada.
Mi alma está abatida en mí.
El salmista reconoce francamente la profundidad de su depresión (véase el estribillo de los vers. 5, 11; Sal. 43: 5).
Me acordaré.
David promete recordar a Dios aun en el destierro. En esto radica su fuerza.
Hermonitas.
Heb. hermonim . Con esto quizá se designa la cadena montañosa de la cual el monte Hermón, cuya cima llega a más de 3.000 m, es la montaña principal. Algunos piensan que hermonim eran los habitantes de Hermón.
El monte de Mizar.
Heb. equivale a "bagatela", "poca cosa". Se desconoce el lugar de esta montaña. Es probable que se trate de uno de los montes menores de la 745 cadena del Hermón, donde nacían las aguas del Jordán.
7. Un abismo llama a otro.
El salmista parecería estar en la parte del país donde el eco del ruido de las cascadas formadas por nieves derretidas del Hermón repercute en los cerros y los valles. Estos fenómenos naturales podría representar las dificultades que lo tienen abrumado.
Cascadas.
O "cataratas". Es posible que el salmista se refiera a las impetuosas aguas del alto Jordán, sobre todo en tiempo de inundación.
Ondas.
Quizá sea una continuación de la imagen tomada de las cascadas y los torrentes del alto Jordán en tiempo de inundación. Las ondas y olas que rompen sobre él y lo anegan representan su agobiante tristeza, especialmente a causa de su alejamiento de la casa de Dios. Como alguien que está a punto de ahogarse, David se hunde momentáneamente en el desánimo y en el desaliento (ver Sal. 88: 7); pero inmediatamente se levanta con fe y confianza, sabiendo que Dios hará bien todas las cosas.
8. Mandará.
En medio de su desesperación, David dislumbra un rayo de esperanza. Dios hará efectivo su amor. Así como Dios controla los poderosos torrentes en la naturaleza, también dominará las aguas de aflicción y ayudará a su siervo a sobreponersem de ellas.
Misericordia.
Heb. jésed , que bien podría traducirse "amor divino" (ver Nota Adicional del Sal. 36).
Y de noche su cántico.
Ver Job 35: 10; Sal. 32: 7; 63: 6; Hech. 16: 25.
9. Diré.
Su esperanza en la bondad del Señor impulsa al salmista a seguir pidiendo a Dios que le explique la razón de su sufrimiento.
Roca mía.
Cf. Sal. 18: 2.
¿Por qué?
Cf. Sal. 22: 1.
10. Como quien hiere.
La raíz verbal de "quien hiere" significa "matar"; de la misma raíz viene "matanza" en Eze. 21: 22. La LXX traduce: " "Mientras mis huesos son aplastados, mis perseguidores me reprochan" " .
Diciéndome.
Ver vers. 3; cf. Joel 2: 17; Miq. 7: 10.
11. ¿Por qué te abates?
Por segunda vez aparece el estribillo (ver vers. 5). David se dirige a Dios como un amigo muy íntimo (ver Sal. 43: 5).
CBA T3
EL Sal. 42 es un patético lamento de David, quien andaban "como fugitivo que tenía que buscar refugio en las rocas y las cuevas del desierto" (Ed 159), lejos de la casa de Dios, donde se había gozado al participar en los servicios sagrados. La estructura de este salmo es exquisita. Consta de dos partes de igual longitud, cada una seguida de un estribillo (vers. 5 y 11). Este mismo estribillo aparece en Sal. 43: 5.
Los que piensan que el Sal. 42 debe estar unido con el 43 presentan las siguientes razones: varios manuscritos hebreos los 744 fusionan en un solo salmo (el estribillo que aparece dos veces en el Sal. 42 también aparece al final del Sal. 43); el Sal. 43 es el único del Segundo Libro que no tiene sobrescrito; las ideas expresadas en Sal. 42: 4 y 43: 3 son similares. Sin embargo, si el "santo monte" (Sal. 43: 3) se refiere a Jerusalén, este salmo difícilmente podría haberse escrito mientras David huía de Saúl.
Con referencia al sobrescrito, ver págs. 623, 633.
1. Ciervo.
Heb. 'ayyal , "ciervo"; pero es probable que deba escribirse 'ayallah , "cierva", para que concuerde con el verbo "brama", que está en tercera persona del femenino. La BJ y NC traducen "la cierva".
La primera estrofa de la elegía comprende los vers. 1-6.
Brama.
Heb. 'arag , "anhelar", verbo que sólo aparece aquí y en Joel 1: 20, en donde también se traduce "bramar".
El alma mía.
O sea, "yo" (ver com. Sal. 16: 10).
2. Tiene sed.
La ilustración adquiere más significado si se tienen en cuenta los lugares áridos y calurosos por donde David andaba como fugitivo en el verano y en donde el agua muchas veces faltaba. Los animales salvajes con frecuencia impedían que el tímido ciervo se acercara a los pocos abrevaderos donde había agua.
Dios vivo.
Las cuidadosas invocaciones del nombre de Dios que aparecen en este salmo y en el siguiente destacan la apremiante necesidad que el salmista sentía de Dios (vers. 8, 9; 43: 2, 4).
Me presentaré delante de Dios.
Véase en Exo. 23: 17 y Sal. 84: 7 el empleo de esta expresión en relación con las peregrinaciones al santuario. La idea de estar en la presencia de Dios ocupa un lugar prominente en este salmo (ver Sal. 43: 5; Exo. 34: 24; Deut. 16: 16; 31: 11). Se consideraba el santuario como un lugar especial donde la gente se encontraba con Dios.
3. Lágrimas.
Ver Sal. 80: 5.
Mi pan.
Es interesante notar que el salmista habla de las lágrimas como su pan, pero el poeta ugarítico (ver págs. 624, 625) habla de beber "lágrimas como vino".
Me dicen.
Los enemigos de David le dirigen el vituperio más amargo cuando afirman que el Dios en quien confía, no se preocupa en absoluto por su bienestar.
4. Estas cosas.
David recuerda en su destierro las ocasiones cuando rindió culto en el santuario, con la congregación de los que se regocijaban en la presencia de Dios. Esos recuerdos le hacían aún más difícil sobrellevar sus penas. Por otra parte, se fortalecía al recordar las providencias de Dios.
5. ¿Por qué?
El vers. 5 es como un estribillo que se repite con ligeras variantes en el vers. 11 y en Sal. 43: 5. Al considerar estos recuerdos tan agradables, David se reprocha por estar deprimido.
Te abates.
Literalmente "te doblegas". Cuando Lutero se sentía al borde de la desesperación, repetía esta pregunta y luego le decía a Melanchton: "Ven, Felipe, cantemos el Salmo 46".
Oh alma mía.
El salmista se dirige a sí mismo.
Te turbas.
Heb. " hamah " , vocablo que encierra la idea de gruñir como un animal, rugir como las olas (ver Sal. 46: 3) o suspirar como el viento.
Espera.
Ver Sal. 25: 3; 27: 15; Lam. 3: 24. Algunas veces buscamos consuelo en nosotros mismos cuando nuestra única esperanza está en Dios.
Aún.
Si confiamos siempre en Dios, a su debido tiempo él hará que todo salga bien.
6. Dios mío.
La segunda estrofa de la elegía comprende los vers. 6-11. El poeta repite sus expresiones de desánimo, pero en forma más atenuada.
Mi alma está abatida en mí.
El salmista reconoce francamente la profundidad de su depresión (véase el estribillo de los vers. 5, 11; Sal. 43: 5).
Me acordaré.
David promete recordar a Dios aun en el destierro. En esto radica su fuerza.
Hermonitas.
Heb. hermonim . Con esto quizá se designa la cadena montañosa de la cual el monte Hermón, cuya cima llega a más de 3.000 m, es la montaña principal. Algunos piensan que hermonim eran los habitantes de Hermón.
El monte de Mizar.
Heb. equivale a "bagatela", "poca cosa". Se desconoce el lugar de esta montaña. Es probable que se trate de uno de los montes menores de la 745 cadena del Hermón, donde nacían las aguas del Jordán.
7. Un abismo llama a otro.
El salmista parecería estar en la parte del país donde el eco del ruido de las cascadas formadas por nieves derretidas del Hermón repercute en los cerros y los valles. Estos fenómenos naturales podría representar las dificultades que lo tienen abrumado.
Cascadas.
O "cataratas". Es posible que el salmista se refiera a las impetuosas aguas del alto Jordán, sobre todo en tiempo de inundación.
Ondas.
Quizá sea una continuación de la imagen tomada de las cascadas y los torrentes del alto Jordán en tiempo de inundación. Las ondas y olas que rompen sobre él y lo anegan representan su agobiante tristeza, especialmente a causa de su alejamiento de la casa de Dios. Como alguien que está a punto de ahogarse, David se hunde momentáneamente en el desánimo y en el desaliento (ver Sal. 88: 7); pero inmediatamente se levanta con fe y confianza, sabiendo que Dios hará bien todas las cosas.
8. Mandará.
En medio de su desesperación, David dislumbra un rayo de esperanza. Dios hará efectivo su amor. Así como Dios controla los poderosos torrentes en la naturaleza, también dominará las aguas de aflicción y ayudará a su siervo a sobreponersem de ellas.
Misericordia.
Heb. jésed , que bien podría traducirse "amor divino" (ver Nota Adicional del Sal. 36).
Y de noche su cántico.
Ver Job 35: 10; Sal. 32: 7; 63: 6; Hech. 16: 25.
9. Diré.
Su esperanza en la bondad del Señor impulsa al salmista a seguir pidiendo a Dios que le explique la razón de su sufrimiento.
Roca mía.
Cf. Sal. 18: 2.
¿Por qué?
Cf. Sal. 22: 1.
10. Como quien hiere.
La raíz verbal de "quien hiere" significa "matar"; de la misma raíz viene "matanza" en Eze. 21: 22. La LXX traduce: " "Mientras mis huesos son aplastados, mis perseguidores me reprochan" " .
Diciéndome.
Ver vers. 3; cf. Joel 2: 17; Miq. 7: 10.
11. ¿Por qué te abates?
Por segunda vez aparece el estribillo (ver vers. 5). David se dirige a Dios como un amigo muy íntimo (ver Sal. 43: 5).
CBA T3

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