Comentario Bíblico Adventista Libro de Salmos capítulo 44
INTRODUCCIÓN.-
El Sal. 44 es una ferviente plegaria a Dios para que intervenga y libre a su pueblo de sus enemigos. Se divide en cuatro partes: vers. 1-8, la bondad de Dios para Israel en la antigüedad; vers. 9-16, la triste situación de Israel en ese momento; vers. 17-22, la afirmación del salmista de que Israel ha permanecido leal a Dios; y vers. 23-26, un ruego para que Dios libre a Israel. Cf. Sal. 59 y 89.
Con referencia al sobrescrito, ver págs. 623, 633.
1. Nuestros padres.
El relato de las maravillas de Dios
se había trasmitido de padre a hijo (ver Exo. 10: 2; 12: 26, 27; Deut. ó: 20-25; 32: 7). La frase "en sus días" se refiere al tiempo de la entrada en Canaán (ver Sal. 44: 3).
2. Naciones.
Heb. goyim . Las naciones de Canaán. En toda esta sección del poema se destaca la idea de que la victoria sobre el enemigo no fue ganada por la fuerza de Israel sino por la intervención divina.
Los plantaste.
Se refiere a los hijos de Israel.
Los pueblos.
Es decir, las naciones de Canaán.
Los arrojaste.
Mejor, "los liberaste", esto es, a los hijos de Israel. El doble paralelismo se aprecia mejor en esta paráfrasis:
Expulsaste con tu mano a las naciones de Canaán,
y estableciste a los hijos de Israel;
Afligiste al pueblo de Canaán,
y libertaste a los hijos de Israel.
3. Rostro.
La palabra hebrea se traduce como "presencia" en Exo. 33: 14, 15. La columna de nube simbolizaba la presencia de Dios (Exo. 13: 21 ).
5. Por medio de ti.
La victoria se atribuye a Dios.
Sacudiremos.
Heb. nagaj , "acornear" , "echar abajo" (ver Deut. 33: 17).
8. Nos gloriaremos.
El hombre sólo puede gloriarse en Dios. Cf. Isa. 25: 1-4.
Selah.
Ver pág. 635.
9. Pero.
Se destaca el agudo contraste entre las primeras victorias de Israel bajo la poderosa mano de Dios y la triste situación de la nación en ese momento. El salmista usa el lenguaje común de los autores bíblicos, quienes muchas veces atribuyen a Dios todo lo que él no impide que suceda (ver com. 2 Crón. 18: 18). En cierto sentido, esta descripción podría ser correcta, pero debe entenderse el lenguaje a la luz de la revelación total de la inspiración. El sufrimiento y la muerte entraron en el mundo como resultado del pecado, y debe culparse de éste a Satanás, y no a Dios. Dios sembró "buena semilla en su campo" , pero "vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo" (Mat. 13: 24, 25). En un sentido, algunas veces es Dios quien envía directamente la calamidad. En un mundo donde existe el mal hay que castigar el pecado a fin de que se refrenen las malas tendencias del corazón humano. Por esto Dios ha ordenado el castigo civil para los malhechores y también el castigo nacional para los pueblos que lo merezcan (ver com. 2 Crón. 22: 8). Las calamidades que sobrevinieron a Israel eran una consecuencia de estas dos causas: o eran merecidas, o estaban en la categoría general de las aflicciones con las cuales el enemigo hostiga a la familia humana. En este caso, no se debiera culpar a Dios por ellas. El que sufre no siempre puede determinar inmediatamente la causa de sus aflicciones. Mientras busca la respuesta, debiera cuidarse de no atribuir a Dios "despropósito alguno" (Job 1: 22).
Nos has desechado.
Cf. Sal. 43: 2.
11. Como ovejas al matadero
Literalmente, "ovejas de alimento" , es decir, ovejas que serían sacrificadas para proporcionar alimento (ver vers. 22).
12. De balde.
Es como si Dios hubiese regalado a Israel como cosa inútil.
No exigiste ningún precio.
O, "no hiciste ganancia con el precio de su venta".
13. Afrenta.
Cf. Sal. 39: 8.
14. Proverbio.
Heb. mashal , "refrán", "proverbio", "discurso profético figurado", "motivo de burla". Ver Deut. 28: 37; 1 Rey. 9: 7.
15. Vergüenza.
O "insulto".
Me cubre.
Cf. Sal. 69: 7.
16. Por razón del.
"Por causa del rostro de".
Con este versículo termina la descripción que el salmista hace de la desesperante situación de Israel como nación.
17. No nos hemos olvidado.
El salmista afirma que las angustias de Israel no pueden atribuirse a que había abandonado a Dios; según él, la nación sufrió el castigo a pesar de haber permanecido leal.
A tu pacto.
En vista de las repetidas apostasías de Israel, es difícil comprender cómo podría insistir el salmista en que la nación había permanecido fiel. Tal vez quería decir que, aunque buen número de individuos -quizá la mayoría- habían quebrantado el pacto, la nación como tal no había roto formalmente su compromiso con Dios. También es posible que, por la intensidad de su tristeza, emplee una hipérbole, muy común, por lo demás, en el Oriente.
19. El lugar de chacales.
Una zona despoblada, frecuentada por chacales. El salmista afirma que se había saqueado a la nación hebrea, y ésta se había transformado en morada de animales salvajes (ver Jer. 9: 11; 10: 22). Se trata de una manifiesta hipérbole.
Sombra de muerte.
Ver com. Sal. 23: 4; también Job 3: 5.
20. Alzado nuestras manos.
Cf. 1 Rey. 8: 22; 2 Crón. 6: 12, 13.
21. El conoce.
Si esto hubiera ocurrido, Dios lo sabría. Esta es una solemne apelación a la omnisciencia divina.
Del corazón.
Ver Heb. 4: 12.
22. Por causa de ti.
El salmista sostiene que los sufrimientos no se debían a que el pueblo hubiera quebrantado el pacto, sino al hecho de que era el pueblo de Dios. Pablo cita este versículo para describir los sufrimientos de los cristianos (ver Rom. 8: 36).
23. Despierta.
Cf. Sal. 3: 7; 7: 6; 35: 23; 78: 65. Parecería como si Dios hubiera abandonado por completo a la nación de Israel. El salmista pronuncia un fervoroso ruego. En el Sal. 121 se encuentra una descripción más acertada del cuidado de Dios para con Israel.
24. ¿Por qué escondes?
Cf. Sal. 13: 1.
25. Nuestra alma.
O sea, "nosotros" (ver com. Sal. 16: 10). Este versículo muestra una aflicción y postración extremas.
26. Por causa de tu misericordia.
"Por tu amor" (ver com. Sal. 36: 7). A pesar de estar casi desesperado por la situación ignominiosa de su nación, el salmista se aferra a su creencia en el amor de Dios. Su angustia se debía a su incapacidad de comprender los caminos de Dios; pero su fuerza estaba en la seguridad de que al amor de Dios nunca falla.
CBA T3
El Sal. 44 es una ferviente plegaria a Dios para que intervenga y libre a su pueblo de sus enemigos. Se divide en cuatro partes: vers. 1-8, la bondad de Dios para Israel en la antigüedad; vers. 9-16, la triste situación de Israel en ese momento; vers. 17-22, la afirmación del salmista de que Israel ha permanecido leal a Dios; y vers. 23-26, un ruego para que Dios libre a Israel. Cf. Sal. 59 y 89.
Con referencia al sobrescrito, ver págs. 623, 633.
1. Nuestros padres.
El relato de las maravillas de Dios
se había trasmitido de padre a hijo (ver Exo. 10: 2; 12: 26, 27; Deut. ó: 20-25; 32: 7). La frase "en sus días" se refiere al tiempo de la entrada en Canaán (ver Sal. 44: 3).
2. Naciones.
Heb. goyim . Las naciones de Canaán. En toda esta sección del poema se destaca la idea de que la victoria sobre el enemigo no fue ganada por la fuerza de Israel sino por la intervención divina.
Los plantaste.
Se refiere a los hijos de Israel.
Los pueblos.
Es decir, las naciones de Canaán.
Los arrojaste.
Mejor, "los liberaste", esto es, a los hijos de Israel. El doble paralelismo se aprecia mejor en esta paráfrasis:
Expulsaste con tu mano a las naciones de Canaán,
y estableciste a los hijos de Israel;
Afligiste al pueblo de Canaán,
y libertaste a los hijos de Israel.
3. Rostro.
La palabra hebrea se traduce como "presencia" en Exo. 33: 14, 15. La columna de nube simbolizaba la presencia de Dios (Exo. 13: 21 ).
5. Por medio de ti.
La victoria se atribuye a Dios.
Sacudiremos.
Heb. nagaj , "acornear" , "echar abajo" (ver Deut. 33: 17).
8. Nos gloriaremos.
El hombre sólo puede gloriarse en Dios. Cf. Isa. 25: 1-4.
Selah.
Ver pág. 635.
9. Pero.
Se destaca el agudo contraste entre las primeras victorias de Israel bajo la poderosa mano de Dios y la triste situación de la nación en ese momento. El salmista usa el lenguaje común de los autores bíblicos, quienes muchas veces atribuyen a Dios todo lo que él no impide que suceda (ver com. 2 Crón. 18: 18). En cierto sentido, esta descripción podría ser correcta, pero debe entenderse el lenguaje a la luz de la revelación total de la inspiración. El sufrimiento y la muerte entraron en el mundo como resultado del pecado, y debe culparse de éste a Satanás, y no a Dios. Dios sembró "buena semilla en su campo" , pero "vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo" (Mat. 13: 24, 25). En un sentido, algunas veces es Dios quien envía directamente la calamidad. En un mundo donde existe el mal hay que castigar el pecado a fin de que se refrenen las malas tendencias del corazón humano. Por esto Dios ha ordenado el castigo civil para los malhechores y también el castigo nacional para los pueblos que lo merezcan (ver com. 2 Crón. 22: 8). Las calamidades que sobrevinieron a Israel eran una consecuencia de estas dos causas: o eran merecidas, o estaban en la categoría general de las aflicciones con las cuales el enemigo hostiga a la familia humana. En este caso, no se debiera culpar a Dios por ellas. El que sufre no siempre puede determinar inmediatamente la causa de sus aflicciones. Mientras busca la respuesta, debiera cuidarse de no atribuir a Dios "despropósito alguno" (Job 1: 22).
Nos has desechado.
Cf. Sal. 43: 2.
11. Como ovejas al matadero
Literalmente, "ovejas de alimento" , es decir, ovejas que serían sacrificadas para proporcionar alimento (ver vers. 22).
12. De balde.
Es como si Dios hubiese regalado a Israel como cosa inútil.
No exigiste ningún precio.
O, "no hiciste ganancia con el precio de su venta".
13. Afrenta.
Cf. Sal. 39: 8.
14. Proverbio.
Heb. mashal , "refrán", "proverbio", "discurso profético figurado", "motivo de burla". Ver Deut. 28: 37; 1 Rey. 9: 7.
15. Vergüenza.
O "insulto".
Me cubre.
Cf. Sal. 69: 7.
16. Por razón del.
"Por causa del rostro de".
Con este versículo termina la descripción que el salmista hace de la desesperante situación de Israel como nación.
17. No nos hemos olvidado.
El salmista afirma que las angustias de Israel no pueden atribuirse a que había abandonado a Dios; según él, la nación sufrió el castigo a pesar de haber permanecido leal.
A tu pacto.
En vista de las repetidas apostasías de Israel, es difícil comprender cómo podría insistir el salmista en que la nación había permanecido fiel. Tal vez quería decir que, aunque buen número de individuos -quizá la mayoría- habían quebrantado el pacto, la nación como tal no había roto formalmente su compromiso con Dios. También es posible que, por la intensidad de su tristeza, emplee una hipérbole, muy común, por lo demás, en el Oriente.
19. El lugar de chacales.
Una zona despoblada, frecuentada por chacales. El salmista afirma que se había saqueado a la nación hebrea, y ésta se había transformado en morada de animales salvajes (ver Jer. 9: 11; 10: 22). Se trata de una manifiesta hipérbole.
Sombra de muerte.
Ver com. Sal. 23: 4; también Job 3: 5.
20. Alzado nuestras manos.
Cf. 1 Rey. 8: 22; 2 Crón. 6: 12, 13.
21. El conoce.
Si esto hubiera ocurrido, Dios lo sabría. Esta es una solemne apelación a la omnisciencia divina.
Del corazón.
Ver Heb. 4: 12.
22. Por causa de ti.
El salmista sostiene que los sufrimientos no se debían a que el pueblo hubiera quebrantado el pacto, sino al hecho de que era el pueblo de Dios. Pablo cita este versículo para describir los sufrimientos de los cristianos (ver Rom. 8: 36).
23. Despierta.
Cf. Sal. 3: 7; 7: 6; 35: 23; 78: 65. Parecería como si Dios hubiera abandonado por completo a la nación de Israel. El salmista pronuncia un fervoroso ruego. En el Sal. 121 se encuentra una descripción más acertada del cuidado de Dios para con Israel.
24. ¿Por qué escondes?
Cf. Sal. 13: 1.
25. Nuestra alma.
O sea, "nosotros" (ver com. Sal. 16: 10). Este versículo muestra una aflicción y postración extremas.
26. Por causa de tu misericordia.
"Por tu amor" (ver com. Sal. 36: 7). A pesar de estar casi desesperado por la situación ignominiosa de su nación, el salmista se aferra a su creencia en el amor de Dios. Su angustia se debía a su incapacidad de comprender los caminos de Dios; pero su fuerza estaba en la seguridad de que al amor de Dios nunca falla.
CBA T3

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