1. En el principio del reinado.
" Esta no es
una fecha precisa (ver com. cap. 28: l), pero puede situarse aproximadamente
entre los años 609 y 605 a. C. Sin duda, fue antes del primer asedio de
Jerusalén por Nabucodonosor (ver com. Dan. l: l), porque no se menciona a los
babilonios en este capítulo y se presenta a Joacim como amigo de los egipcios.
En este cap. 26 se resume brevemente el discurso en el templo (Jer. 7-10). Sólo
se registra aquí la reacción del pueblo y de los dirigentes ante ese discurso y
el resultado final de todo el incidente (ver com. cap. 7: 1; también PR
305-308). "
2. Ponte en el atrio.
"
Ver com. cap. 7: 2. Los vers. 2-6 del cap. 26 resumen el cap. 7: 1-15. Es muy
probable que esto ocurriera en una de las fiestas donde se congregaban
adoradores de todas partes de la nación. "
No retengas palabra.
" Evidentemente el mensaje divino debía contener algo que Jeremías no
quería decir al pueblo. "
3. Quizá.
" La amenaza que sigue es tan severa (ver vers. 6) que se la expresa con
la esperanza de que no sea necesario llevarla a cabo. "
Se vuelvan.
"Ver com. vers. 19."
4. Andar en mi
ley.
" El profeta tenía la responsabilidad de enseñar al pueblo los
requerimientos de la ley de Dios y tenía que procurar que la entendieran con
claridad (cap. 7: 25-28; 25: 4-7). "
5. Desde temprano.
"Ver com. cap. 7: 13."
6. Pondré esta casa como Silo.
"
Este lugar del antiguo santuario había sido destruido (ver com. cap. 7: 12, 14).
"
7. Los sacerdotes, los profetas.
" Dios mandó a jeremías que amonestara de un modo especial a los dos
grupos a los cuales él mismo pertenecía: a los primeros, por nacimiento (ver
com. cap. 1: 1); a los segundos, por orden divina (ver com. cap. 1: 5). Los
falsos profetas eran enemigos de Jeremías (cap. 23: 940). "
8. De cierto morirás.
" Debido a su
iniquidad, por haberse engañado a sí mismos, los sacerdotes, los profetas y
"todo el pueblo" decidieron silenciar la voz acusadora del que fielmente les
señalaba sus iniquidades. "
9. ¿Por qué has
profetizado?
" La idea de que el templo, orgullo y gloria de los
israelitas (ver com. cap. 7: 4), pudiera sufrir el mismo fin del antiguo
santuario de Silo era tan insoportable, que "todo el pueblo" se unió contra el
profeta. La gente había depositado toda su confianza en la estricta observancia
de los servicios religiosos y externos del templo. "
10. Los príncipes de Judá oyeron.
" Evidentemente esos
gobernantes de la casa real no estaban presentes cuando Jeremías pronunció la
advertencia divina; estaban en "la casa del rey", quizá en una reunión privada
con el monarca. Cuando llegaron al templo "se sentaron" para escuchar lo que
Jeremías pudiera añadir a su discurso. "
11. Pena de muerte.
" Este es un buen ejemplo de los
malignos métodos y perversas medidas legislativas que caracterizaron la Edad
Media; leyes que hicieron que se entregara a los que eran falsamente acusados de
herejía y blasfemia al "brazo" secular del Estado para que se los castigara y se
les diera muerte. "
12. Jehová me envió.
" Los verdaderos profetas y predicadores de la Palabra siempre responden
que el mensaje que presentan no lo han elegido ni inventado ellos, sino que
viene directamente de Dios por medio de ellos (2 Sam. 23:1-3; Amós. 3:7-8; 2
Ped. 1:20-21). "
13. Mejorad ahora vuestros
caminos.
"Jeremías se defendió sencilla y únicamente con "483 " el
mensaje que Dios le había dado. Si el pueblo de Dios mejoraba sus caminos, aún
era posible que evitaran la destrucción que los amenazaba. "
Se
arrepentirá Jehová.
"Ver com. vers. 19."
14. Estoy en vuestras manos.
" Mediante esta sorprendente
despreocupación por su propia seguridad, Jeremías añadió fuerza a su mensaje, y
en realidad preservó su vida. Los príncipes se convencieron de que Jeremías era
sincero y tomaron las medidas necesarias para proteger su vida (ver PR 308). "
15. Mas sabed de cierto.
" El
profeta no recurre a los sacerdotes y profetas, de quienes no puede esperar
justicia, sino a "todos los príncipes y a todo el pueblo" (vers. 12). En
especial los príncipes vacilaban en permitir que se derramara la sangre inocente
de uno que no hablaba de sí mismo sino que era portavoz de Dios. "
16. No ha incurrido.
" Por medio de
su mensaje directo indudablemente Jeremías inclinó la opinión pública en su
favor y salvó su vida. "
17. Los ancianos.
" Se les llamaba así por sus altos cargos (1 Rey. 8: 1; 20: 7) o por su
edad. Se respetaba grandemente la opinión de quienes eran ancianos y sabios. "
18. Miqueas.
"El autor del libro de
Miqueas (Miq. 1: 1; p. 24)."
19. Temió a
Jehová.
" Aunque no hay ninguna otra referencia bíblica a este suceso
específico, armoniza perfectamente con el carácter de Ezequías (2 Crón. 29:
4-10; 32: 26). "
Jehová se arrepintió.
" Ver com. Gén. 6: 6;
Exo. 32: 14; Núm. 23: 19; Juec. 2: 18; Joel 2: 13. "
Mal contra nuestras
almas.
" Si mataban a un profeta inocente, se harían a sí mismos un gran
mal. La LXX dice: "Y nosotros hicimos un gran mal contra nuestras almas". Este
versículo se parece mucho al consejo dado por Gamaliel ante el concilio: "Mas si
es de Dios, no lo podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra
Dios" " (Hech. 5: 34-39). Debido a este consejo de los ancianos Jeremías quedó
libre para continuar con su ministerio; y por causa, en buena medida, del apoyo
que el profeta recibió de Ahicam (Jer. 26: 24), los gobernantes de la nación
aceptaron el consejo de los ancianos.
20. Urías.
Quizá se registró este caso para mostrar que la
experiencia de Jeremías no fue única.
21. A
Egipto.
Ver los casos paralelos de Jeroboam (1 Rey. 11: 40), Hadad (1
Rey. 11: 17-18) y José y María (Mat. 2: 13-15). Con frecuencia el país del Nilo
fue un asilo para los refugiados procedentes de Judea.
22. Envió hombres a Egipto.
Los tratados de la antigüedad
contenían cláusulas de extradición: los gobernantes estaban obligados a devolver
los presos políticos a su país de origen.
Elnatán.
Quizá el
suegro del rey (ver 2 Rey. 24: 8
8). Elnatán era uno de los príncipes
que favorecía a Jeremías (Jer. 36: 12).
23. Sacaron a Urías.
En 1 Rey. 19: 10, 14; 2 Crón. 24:
19-22 hay ejemplos anteriores de martirio de profetas. Según la tradición judía,
Isaías fue "aserrado" por Manasés (ver Heb. 11: 37; Material Suplementario de
EGW, com. Isa. 1: 1). A Urías se lo trató en forma denigrante. Se le negó
sepultura con sus padres y su cuerpo fue echado en "los sepulcros del vulgo" en
el valle del Cedrón. Pero el rey que cometió este ultraje más tarde fue
enterrado "en sepultura de asno" , sin que se le rindieran los honores
acostumbrados ni se lo llorara (Jer. 22: 18-19).
24. Ahicam.
Es probable que el padre de Ahicam fuera el
mismo Safán, tan conocido como escriba en tiempos de la reforma de Josías, el
que supervisó la reconstrucción del templo (2 Rey. 22: 3, 8-14; 2 Crón. 34: 8,
14-21). Los hermanos de Ahicam, Gemarías (Jer. 36: 12, 25) y Elasa (cap. 29: 3)
también tenían el mismo carácter noble. Fue Gedalías, hijo de Ahicam (cap. 40:
6), gobernador de las "ciudades de Judá" , el que proporcionó refugio a Jeremías
después de que Nabucodonosor conquistó a Judea (cap. 40: 5-6).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE T4
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