INTRODUCCIÓN.-
EL Salmo 1, uno de los didácticos o sapienciales (ver pág. 629), es similar a la poesía sentenciosa y moralizante de Proverbios. Constituye, junto con el Sal. 2, una introducción a todo el libro de Salmos, y sobre todo al primer libro del salterio. Por esto se lo ha llamado "salmo del umbral". Debido a que no lleva título ni sobrescrito que dé algún indicio externo en cuanto a su autor o la ocasión cuando se lo escribió, se lo llama salmo "huérfano". Por su contenido, es apropiado que reciba el título "Los dos caminos", o "Las dos sendas" (BJ).
Este salmo presenta brevemente, en forma poética, una ley espiritual muchas veces expresada en los salmos: que la justicia lleva al éxito, y la injusticia al fracaso. Es un sermón paleotestamentario en cuanto a la felicidad de aquel que vive enteramente consagrado a Dios y a la total destrucción que aguarda al que no da lugar a Dios en su vida. En el Salmo 1 se acepta plenamente esta ley espiritual, la cual no presenta dificultades como los temas de algunos otros salmos.
Este salmo introductorio, estructurado tan cuidadosamente como un soneto, se divide en dos estrofas que contrastan entre sí. En los vers. 1-3 se describe la felicidad del bueno que deliberadamente evita el mal y proclama su deleite en la ley de Dios. Se traza un vívido cuadro de los resultados de la vida piadosa cuando se compara al bueno con un árbol que produce los frutos de justicia. En los vers. 4-6 se describe la desdicha del malo, representado por el tamo; se declara cuál será el fin de su vida, y se llega a la conclusión de que Dios hace que el bueno alcance el éxito final, mientras que el malo sufra la destrucción.
1. Bienaventurado.
Heb. 'ashre . De las 26 veces que aparece este término en los salmos, la RVR lo traduce 24 veces "bienaventurado" " y 2 veces "dichoso"." En este pasaje parece usarse como una interjección: "¡Oh, la felicidad del hombre!" La felicidad comprende bendiciones materiales y espirituales, puesto que ambas son el resultado de andar por los caminos de Dios. En las bienaventuranzas del Sermón del Monte (Mat. 5: 3-11) se usa la palabra griega makários , "bienaventurado". La LXX usa esa misma palabra para traducir el término 'ashre en el Sal. 1. El libro de Salmos comienza con una bienaventuranza y concluye con un aleluya (ver Sal. 150).
Anduvo ... estuvo ... se ha sentado.
Estos tres verbos presentan en orden de intensidad creciente las etapas de una vida dedicada al mal: ( 1 ) andar en el camino por donde van los que son ajenos a Dios, al conformarse con las costumbres mundanas (ver 1 JT 585); ( 2 ) detenerse para asociarse con los rebeldes que han caído bajo el hechizo del pecado y jugar con la tentación; ( 3 ) unirse en forma definitiva con un grupo de pecadores. Un rabino dijo: "Si dos se sientan juntos y no hablan entre ellos las palabras de la Torah [ley], forman un conjunto de escarnecedores, de los cuales se dice: '[Un hombre bueno] no se sienta en compañía de los escarnecedores' ".
En primer lugar, se describe la vida del hombre piadoso en palabras negativas. Evita el trato con los impíos, a fin de rehuir la contaminación del mal. Se niega a hacer lo malo. Se somete a ciertas restricciones.
Malos.
Del Heb. rasha' . Vocablo común para expresar la idea de impiedad, en contraposición a tsédeq , "justicia". Sugiere una violación premeditada y persistente de las órdenes de Dios.
Pecadores.
Del Heb. jatta' , de la raíz jata' , "errar el blanco", ya sea por ignorancia o por falta de fibra moral.
Silla de escarnecedores.
La persona piadosa no se halla en compañía de los que 637 premeditadamente eligen el mal y encuentran placer en ejercer su influencia perniciosa sobre otros.
Este versículo es un ejemplo típico de paralelismo sintético (ver pág. 26).
2. Delicia.
Heb. jéfets , término que significa "placer" o "deseo". A continuación se describe el aspecto positivo de la vida del hombre piadoso (ver vers. 1). El verdadero santo se pone de parte de la justicia. Encuentra placer constante en reflexionar en la ley de Dios. Estudia la Palabra de Dios en forma habitual y regular. Este estudio no le resulta tedioso. En pasajes como los de Sal. 119:16, 35, 47 se registra el deleite personal que el salmista experimentaba al estudiar la ley divina.
Ley.
Heb. torah , que significa básicamente "instrucción" o "precepto", o también "orden" o "ley", en su sentido habitual. En general, torah se refiere a la revelación escrita de la voluntad de Dios.
Medita.
Del verbo Heb. hagah , "hablar entre dientes", "murmurar". De allí las ideas de "leer en voz baja", "soliloquiar", "meditar". En Sal. 119: 15, 148 el salmista narra su experiencia personal con referencia a la meditación. Pero en ese pasaje se usa un sinónimo de hagah (ver MC 403, 404; MM 238). Compárese con el consejo que dio Moisés al pueblo de Israel en su segundo discurso de despedida (Deut. 6: 6-9), y el que Dios dio a Josué al comienzo de su carrera (Jos. 1: 8). Puesto que una persona piadosa piensa en temas elevados, no es de sorprenderse que coseche los resultados que se describen en el vers. 3. Meditar en la Palabra de Dios es la mejor manera de llenar las horas de insomnio (ver Sal. 17: 3; 42: 8; 119: 55; etc.).
3. Como árbol.
Mediante la figura de un árbol frutal (y no sólo ornamental) el salmista muestra los resultados de la vida piadosa. En Jer. 17: 8 se usa una figura similar.
Plantado.
Esta figura sugiere determinación. El árbol es plantado en un lugar favorable, y se lo cultiva con cuidado.
Corrientes.
Del Heb. péleg . Este vocablo indica acequias o canales de riego, lo que sugeriría aún más el cuidado prodigado al árbol (ver Eze. 31: 3, 4).
Da su fruto.
El hebreo usa el tiempo imperfecto del verbo, lo cual indica que la acción se repite.
Su hoja no cae.
Como resultado de su consagración a la Palabra de Dios, a la persona piadosa se prometen tres bendiciones: (1) que vivirá una vida útil y producirá los frutos del Espíritu (ver Gál. 5: 22, 23; Heb. 12: 11); (2)que siempre estará lozana y vigorosa (Sal. 92:12, 13); (3) que finalmente triunfará en sus empresas. Así como el árbol se arraiga en la tierra firme y absorbe humedad del manantial, también la persona piadosa echa raíces en las fuentes de la salvación y de allí obtiene alimento. Está firme, sólida y segura. Así, aunque puedan sobrevenirle dificultades y tentaciones, se mantendrá firme. Cuanto mayor la prueba, tanto más profundamente ahondará las raíces y se aferrará a Dios.
Todo lo que hace prosperará.
El hombre bueno prospera en cualquier empresa a que se dedique. No importa si en su empeño triunfa o fracasa, la confianza que tiene en Dios permite que el bueno extraiga vida de la Fuente eterna llegue finalmente a su meta.
4. No así.
En la LXX aparece una doble negación para hacer resaltar la idea. Dice así: "No así los malos, no así" .
Como el tamo.
Usando el tamo como símil, el salmista muestra el resultado de una vida impía. En Job 21: 18 e Isa. 17: 13 aparecen figuras similares. En contraste con el árbol, el tamo no tiene raíz ni lugar fijo. Como es algo muerto, seco e inútil, está a merced de los elementos. Los impíos no tienen asidero alguno; les falta estabilidad y no pueden perdurar. En Palestina se trillaba el grano en la era, una porción de suelo liso y duro en el campo, situada muchas veces sobre una colina barrida por el viento. Los preciosos granos quedaban en la era, pero el viento se llevaba el tamo.
Arrebata el viento.
Hay una paradoja en estos dos símiles. Aparentemente el árbol parece estar prisionero; pero en realidad es libre; crece y lleva fruto. A primera vista, el tamo es libre; pero lo cierto es que es esclavo de su ambiente. El cristiano, unido a Dios, su fuente de vida y fuerza, crece y produce fruto; el tamo, suelto, separado de la fuente vigorizante, nada produce. Tiene una libertad que no vale la pena poseer. Compárese con la ilustración de las dos casas presentada por Jesús (Mat. 7: 24-27).
5. No se levantarán.
"No resistirán en el juicio" (BJ). Esto ocurrirá sobre todo en el juicio final, cuando se separará a los impíos 638 de los justos, al final de sus respectivos caminos (ver Mat. 25: 31-46).
6. Jehová conoce.
Dios se ocupa de los justos; y por lo tanto, prosperan. En el último versículo del salmo se da la razón definitiva del fin diferente de los dos caminos. Como Dios conoce, él discrimina y aprueba o condena en armonía con las normas eternas.
"Puede decirse que una lección y sólo una historia se repiten con claridad: que de algún modo el mundo está edificado sobre fundamentos morales; que a la larga les va bien a los buenos, y a la larga les va mal a los impíos" (cita de Froude, que aparece en el comentario de Soncino sobre los Salmos, pág. 2, edición 1945).
CBA T3
EL Salmo 1, uno de los didácticos o sapienciales (ver pág. 629), es similar a la poesía sentenciosa y moralizante de Proverbios. Constituye, junto con el Sal. 2, una introducción a todo el libro de Salmos, y sobre todo al primer libro del salterio. Por esto se lo ha llamado "salmo del umbral". Debido a que no lleva título ni sobrescrito que dé algún indicio externo en cuanto a su autor o la ocasión cuando se lo escribió, se lo llama salmo "huérfano". Por su contenido, es apropiado que reciba el título "Los dos caminos", o "Las dos sendas" (BJ).
Este salmo presenta brevemente, en forma poética, una ley espiritual muchas veces expresada en los salmos: que la justicia lleva al éxito, y la injusticia al fracaso. Es un sermón paleotestamentario en cuanto a la felicidad de aquel que vive enteramente consagrado a Dios y a la total destrucción que aguarda al que no da lugar a Dios en su vida. En el Salmo 1 se acepta plenamente esta ley espiritual, la cual no presenta dificultades como los temas de algunos otros salmos.
Este salmo introductorio, estructurado tan cuidadosamente como un soneto, se divide en dos estrofas que contrastan entre sí. En los vers. 1-3 se describe la felicidad del bueno que deliberadamente evita el mal y proclama su deleite en la ley de Dios. Se traza un vívido cuadro de los resultados de la vida piadosa cuando se compara al bueno con un árbol que produce los frutos de justicia. En los vers. 4-6 se describe la desdicha del malo, representado por el tamo; se declara cuál será el fin de su vida, y se llega a la conclusión de que Dios hace que el bueno alcance el éxito final, mientras que el malo sufra la destrucción.
1. Bienaventurado.
Heb. 'ashre . De las 26 veces que aparece este término en los salmos, la RVR lo traduce 24 veces "bienaventurado" " y 2 veces "dichoso"." En este pasaje parece usarse como una interjección: "¡Oh, la felicidad del hombre!" La felicidad comprende bendiciones materiales y espirituales, puesto que ambas son el resultado de andar por los caminos de Dios. En las bienaventuranzas del Sermón del Monte (Mat. 5: 3-11) se usa la palabra griega makários , "bienaventurado". La LXX usa esa misma palabra para traducir el término 'ashre en el Sal. 1. El libro de Salmos comienza con una bienaventuranza y concluye con un aleluya (ver Sal. 150).
Anduvo ... estuvo ... se ha sentado.
Estos tres verbos presentan en orden de intensidad creciente las etapas de una vida dedicada al mal: ( 1 ) andar en el camino por donde van los que son ajenos a Dios, al conformarse con las costumbres mundanas (ver 1 JT 585); ( 2 ) detenerse para asociarse con los rebeldes que han caído bajo el hechizo del pecado y jugar con la tentación; ( 3 ) unirse en forma definitiva con un grupo de pecadores. Un rabino dijo: "Si dos se sientan juntos y no hablan entre ellos las palabras de la Torah [ley], forman un conjunto de escarnecedores, de los cuales se dice: '[Un hombre bueno] no se sienta en compañía de los escarnecedores' ".
En primer lugar, se describe la vida del hombre piadoso en palabras negativas. Evita el trato con los impíos, a fin de rehuir la contaminación del mal. Se niega a hacer lo malo. Se somete a ciertas restricciones.
Malos.
Del Heb. rasha' . Vocablo común para expresar la idea de impiedad, en contraposición a tsédeq , "justicia". Sugiere una violación premeditada y persistente de las órdenes de Dios.
Pecadores.
Del Heb. jatta' , de la raíz jata' , "errar el blanco", ya sea por ignorancia o por falta de fibra moral.
Silla de escarnecedores.
La persona piadosa no se halla en compañía de los que 637 premeditadamente eligen el mal y encuentran placer en ejercer su influencia perniciosa sobre otros.
Este versículo es un ejemplo típico de paralelismo sintético (ver pág. 26).
2. Delicia.
Heb. jéfets , término que significa "placer" o "deseo". A continuación se describe el aspecto positivo de la vida del hombre piadoso (ver vers. 1). El verdadero santo se pone de parte de la justicia. Encuentra placer constante en reflexionar en la ley de Dios. Estudia la Palabra de Dios en forma habitual y regular. Este estudio no le resulta tedioso. En pasajes como los de Sal. 119:16, 35, 47 se registra el deleite personal que el salmista experimentaba al estudiar la ley divina.
Ley.
Heb. torah , que significa básicamente "instrucción" o "precepto", o también "orden" o "ley", en su sentido habitual. En general, torah se refiere a la revelación escrita de la voluntad de Dios.
Medita.
Del verbo Heb. hagah , "hablar entre dientes", "murmurar". De allí las ideas de "leer en voz baja", "soliloquiar", "meditar". En Sal. 119: 15, 148 el salmista narra su experiencia personal con referencia a la meditación. Pero en ese pasaje se usa un sinónimo de hagah (ver MC 403, 404; MM 238). Compárese con el consejo que dio Moisés al pueblo de Israel en su segundo discurso de despedida (Deut. 6: 6-9), y el que Dios dio a Josué al comienzo de su carrera (Jos. 1: 8). Puesto que una persona piadosa piensa en temas elevados, no es de sorprenderse que coseche los resultados que se describen en el vers. 3. Meditar en la Palabra de Dios es la mejor manera de llenar las horas de insomnio (ver Sal. 17: 3; 42: 8; 119: 55; etc.).
3. Como árbol.
Mediante la figura de un árbol frutal (y no sólo ornamental) el salmista muestra los resultados de la vida piadosa. En Jer. 17: 8 se usa una figura similar.
Plantado.
Esta figura sugiere determinación. El árbol es plantado en un lugar favorable, y se lo cultiva con cuidado.
Corrientes.
Del Heb. péleg . Este vocablo indica acequias o canales de riego, lo que sugeriría aún más el cuidado prodigado al árbol (ver Eze. 31: 3, 4).
Da su fruto.
El hebreo usa el tiempo imperfecto del verbo, lo cual indica que la acción se repite.
Su hoja no cae.
Como resultado de su consagración a la Palabra de Dios, a la persona piadosa se prometen tres bendiciones: (1) que vivirá una vida útil y producirá los frutos del Espíritu (ver Gál. 5: 22, 23; Heb. 12: 11); (2)que siempre estará lozana y vigorosa (Sal. 92:12, 13); (3) que finalmente triunfará en sus empresas. Así como el árbol se arraiga en la tierra firme y absorbe humedad del manantial, también la persona piadosa echa raíces en las fuentes de la salvación y de allí obtiene alimento. Está firme, sólida y segura. Así, aunque puedan sobrevenirle dificultades y tentaciones, se mantendrá firme. Cuanto mayor la prueba, tanto más profundamente ahondará las raíces y se aferrará a Dios.
Todo lo que hace prosperará.
El hombre bueno prospera en cualquier empresa a que se dedique. No importa si en su empeño triunfa o fracasa, la confianza que tiene en Dios permite que el bueno extraiga vida de la Fuente eterna llegue finalmente a su meta.
4. No así.
En la LXX aparece una doble negación para hacer resaltar la idea. Dice así: "No así los malos, no así" .
Como el tamo.
Usando el tamo como símil, el salmista muestra el resultado de una vida impía. En Job 21: 18 e Isa. 17: 13 aparecen figuras similares. En contraste con el árbol, el tamo no tiene raíz ni lugar fijo. Como es algo muerto, seco e inútil, está a merced de los elementos. Los impíos no tienen asidero alguno; les falta estabilidad y no pueden perdurar. En Palestina se trillaba el grano en la era, una porción de suelo liso y duro en el campo, situada muchas veces sobre una colina barrida por el viento. Los preciosos granos quedaban en la era, pero el viento se llevaba el tamo.
Arrebata el viento.
Hay una paradoja en estos dos símiles. Aparentemente el árbol parece estar prisionero; pero en realidad es libre; crece y lleva fruto. A primera vista, el tamo es libre; pero lo cierto es que es esclavo de su ambiente. El cristiano, unido a Dios, su fuente de vida y fuerza, crece y produce fruto; el tamo, suelto, separado de la fuente vigorizante, nada produce. Tiene una libertad que no vale la pena poseer. Compárese con la ilustración de las dos casas presentada por Jesús (Mat. 7: 24-27).
5. No se levantarán.
"No resistirán en el juicio" (BJ). Esto ocurrirá sobre todo en el juicio final, cuando se separará a los impíos 638 de los justos, al final de sus respectivos caminos (ver Mat. 25: 31-46).
6. Jehová conoce.
Dios se ocupa de los justos; y por lo tanto, prosperan. En el último versículo del salmo se da la razón definitiva del fin diferente de los dos caminos. Como Dios conoce, él discrimina y aprueba o condena en armonía con las normas eternas.
"Puede decirse que una lección y sólo una historia se repiten con claridad: que de algún modo el mundo está edificado sobre fundamentos morales; que a la larga les va bien a los buenos, y a la larga les va mal a los impíos" (cita de Froude, que aparece en el comentario de Soncino sobre los Salmos, pág. 2, edición 1945).
CBA T3

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