INTRODUCCIÓN.-
EL Sal. 65 pareciera ser un glorioso himno de alabanza a Dios para celebrar la cosecha. Sus tres partes expresan alabanza a Dios por (1) sus cualidades morales (vers. 1-4), (2) su poder y majestad en la naturaleza (vers. 5-8) y (3) la abundante cosecha (vers. 9-13). La tercera sección es uno de los ejemplos más exquisitos de poesía que pueda encontrarse en los salmos sobre el tema de la naturaleza.
Con referencia al sobrescrito, ver págs. 625, 633.
1. Tuya es la alabanza.
Heb. "para ti es el silencio: alabanza". En cuanto a la palabra "silencio", ver com. Sal. 62: 1. "Cuando todas las demás voces quedan acalladas, y en la quietud esperamos delante de él, el silencio del alma hace más distinta la voz de Dios" (DTG 331).
Sión.
Ver com. Sal. 48: 2.
2. Tú oyes.
Característica de Dios que se destaca con frecuencia en los salmos (Sal. 69: 33).
Toda carne.
La fe del salmista se extiende más allá de Israel; abarca a las gentes de todas las razas y de todos los climas (ver Sal. 22: 27, 28).
3. Iniquidades.
Heb. "palabras o cosas de iniquidad". El salmista hace notar su propia culpabilidad antes de referirse a la culpa de su pueblo (ver Dan. 9: 20).
Tú las perdonarás.
Del verbo Heb. kafar, "cubrir", "hacer expiación" (Exo. 29: 37; etc.; ver com. Sal. 32: 1).
4. Bienaventurado.
Ver com. Sal. 1: 1.
Habite en tus atrios.
El israelita tenía el privilegio de rendir culto en los sagrados atrios del santuario. Tres veces al año todos los varones adultos hebreos debían comparecer en el santuario para la celebración de sus fiestas religiosas. Los que vivían cerca podían tener acceso constantemente a los atrios sagrados.
Templo.
Heb. hekal. Puede referirse al templo salomónico o bien al tabernáculo (ver com. Sal. 5: 7).
5. Tremendas cosas.
Es decir, cosas que llenan al hombre de santo temor o reverencia y le hacen comprender la gloria y el poder de Dios.
Responderás.
Véase la plegaria del salmista en el vers. 2.
Dios de nuestra salvación.
Cf. Sal. 27: 1; 62: 2, 6.
Los términos de la tierra.
Como en el vers. 2, el salmista incluye como beneficiarios a todos cuantos reconozcan a Dios como la única fuente de confianza (vers. 8).
Confines del mar.
Frase paralela a la anterior (ver Sal. 107: 23-30). Además de confiar en vientos y corrientes oceánicas, en la pericia de los navegantes y en la solidez de los navíos, los marinos debieran confiar en Dios.
6. Los montes.
Cf. Sal. 36: 6; 95: 4. Pocas cosas trasmiten un concepto más sublime del poder de Dios que la contemplación de los elevados montes. Los Andes, los Alpes y los Himalayas son testigos silenciosos del poder de Dios.
Ceñido.
Se representa a Dios ceñido de poder (ver Sal. 93: 1). Una alusión a la costumbre de ceñirse antes de hacer un esfuerzo. En las tierras bíblicas todavía se acostumbra que un hombre junte los pliegues sueltos de su vestimenta exterior y la ciña con un cinto a fin de que no lo incomode en la tarea que va a realizar.
7. Sosiega.
El poder que Dios tiene para sosegar la tormenta es muy significativo para los hombres, incapaces de dominar el mar. Los autores del AT se refieren con frecuencia a esta manifestación del poder de Dios (Job 38: 8-11; Isa. 50: 2; 51: 10; cf. Mat. 8: 23-27; Mar. 4: 36-41).
Alboroto de las naciones.
Es frecuente la mención de aguas y naciones en un mismo pasaje (ver Isa. 17: 12; cf. Isa. 8: 7; Apoc. 17: 15).
8. Los fines de la tierra.
Las regiones alejadas de las tierras civilizadas, cuyos habitantes, a diferencia de los hebreos, no conocían a Dios.
Temen de tus maravillas.
Están pasmados por las demostraciones del poder de Dios en las fuerzas de la naturaleza (Rom. 1: 19, 20; DTG 593). La reverencia es propia de los que ven en la naturaleza la gloria de Dios.
Las salidas.
Heb. "lugares de partida", o sea "salidas". Quizá el poeta aludía a los espléndidos panoramas de la salida y la puesta del sol. Bienaventurada la persona que se deleita en la naturaleza y así se acerca al Dios que la creó y la sostiene.
9. Visitas la tierra.
Se adora a Dios como el dador de una cosecha abundante. En los hermosos versículos de esta sección del salmo (vers. 9-13), el salmista adora a Dios por su generosa dádiva de la cosecha. Muestra las diversas etapas de los procesos naturales, hasta llegar a su gloriosa culminación. En estos versículos hay una detallada descripción de los cerros y los valles de Palestina, con sus múltiples terrazas, cubiertas de olivos y vias, y campos de trigo, cebada y mijo. Por esta descripción se ha dicho que éste es el salmo del agricultor. No se canta a la naturaleza como un fin en sí, sino porque ella señala a Dios.
La riegas.
Cf. Job 36: 27, 28; 37: 6; 38: 26-28.
El río de Dios.
Se refiere a la abundancia de agua que da Dios, cuyos depósitos siempre están llenos.
Grano.
Heb. dagan, término genérico que incluye cualquier cereal que se use comúnmente para hacer pan.
Cuando así la dispones.
Dios prepara la tierra para la cosecha y después da la cosecha. Esta depende de la preparación del terreno y de la lluvia, y ambas a su vez dependen de Dios. El Señor sigue el orden natural que ha establecido y obra mediante las leyes físicas.
10. Haces descender.
O, "allanas".
Canales.
Mejor, "terrones". La idea del hebreo es que la lluvia cae sobre los terrones entre los surcos y allana o nivela la tierra.
Sus renuevos.
La vegetación que brota del suelo bajo la bendición de la lluvia.
11. Coronas.
La hermosura y la abundancia de flores, frutos y cereales son como corona en la cabeza del año.
12. Destilan.
Destila la abundancia o "grosura" impartida por Dios.
Desierto.
No necesariamente se refiere a una zona desolada, sino a una región deshabitada donde en cierta medida se pueden producir pastos, flores y algunos arbustos.
Se ciñen de alegría.
Los cerros, cubiertos de viñas y árboles, se presentan como personas ceñidas de alegría.
13. Los valles.
Las tierras fértiles y amables de los valles están alfombradas de cereales (ver com. vers. 9), y los cerros, cubiertos de rebaños.
voces de júbilo.
Como clímax de la personificación, los prados de los valles que abundan en cereales ondulantes dan voces de júbilo y cantan por el sencillo gozo de la existencia. Toda la naturaleza se regocija en Dios.
CBA T3
EL Sal. 65 pareciera ser un glorioso himno de alabanza a Dios para celebrar la cosecha. Sus tres partes expresan alabanza a Dios por (1) sus cualidades morales (vers. 1-4), (2) su poder y majestad en la naturaleza (vers. 5-8) y (3) la abundante cosecha (vers. 9-13). La tercera sección es uno de los ejemplos más exquisitos de poesía que pueda encontrarse en los salmos sobre el tema de la naturaleza.
Con referencia al sobrescrito, ver págs. 625, 633.
1. Tuya es la alabanza.
Heb. "para ti es el silencio: alabanza". En cuanto a la palabra "silencio", ver com. Sal. 62: 1. "Cuando todas las demás voces quedan acalladas, y en la quietud esperamos delante de él, el silencio del alma hace más distinta la voz de Dios" (DTG 331).
Sión.
Ver com. Sal. 48: 2.
2. Tú oyes.
Característica de Dios que se destaca con frecuencia en los salmos (Sal. 69: 33).
Toda carne.
La fe del salmista se extiende más allá de Israel; abarca a las gentes de todas las razas y de todos los climas (ver Sal. 22: 27, 28).
3. Iniquidades.
Heb. "palabras o cosas de iniquidad". El salmista hace notar su propia culpabilidad antes de referirse a la culpa de su pueblo (ver Dan. 9: 20).
Tú las perdonarás.
Del verbo Heb. kafar, "cubrir", "hacer expiación" (Exo. 29: 37; etc.; ver com. Sal. 32: 1).
4. Bienaventurado.
Ver com. Sal. 1: 1.
Habite en tus atrios.
El israelita tenía el privilegio de rendir culto en los sagrados atrios del santuario. Tres veces al año todos los varones adultos hebreos debían comparecer en el santuario para la celebración de sus fiestas religiosas. Los que vivían cerca podían tener acceso constantemente a los atrios sagrados.
Templo.
Heb. hekal. Puede referirse al templo salomónico o bien al tabernáculo (ver com. Sal. 5: 7).
5. Tremendas cosas.
Es decir, cosas que llenan al hombre de santo temor o reverencia y le hacen comprender la gloria y el poder de Dios.
Responderás.
Véase la plegaria del salmista en el vers. 2.
Dios de nuestra salvación.
Cf. Sal. 27: 1; 62: 2, 6.
Los términos de la tierra.
Como en el vers. 2, el salmista incluye como beneficiarios a todos cuantos reconozcan a Dios como la única fuente de confianza (vers. 8).
Confines del mar.
Frase paralela a la anterior (ver Sal. 107: 23-30). Además de confiar en vientos y corrientes oceánicas, en la pericia de los navegantes y en la solidez de los navíos, los marinos debieran confiar en Dios.
6. Los montes.
Cf. Sal. 36: 6; 95: 4. Pocas cosas trasmiten un concepto más sublime del poder de Dios que la contemplación de los elevados montes. Los Andes, los Alpes y los Himalayas son testigos silenciosos del poder de Dios.
Ceñido.
Se representa a Dios ceñido de poder (ver Sal. 93: 1). Una alusión a la costumbre de ceñirse antes de hacer un esfuerzo. En las tierras bíblicas todavía se acostumbra que un hombre junte los pliegues sueltos de su vestimenta exterior y la ciña con un cinto a fin de que no lo incomode en la tarea que va a realizar.
7. Sosiega.
El poder que Dios tiene para sosegar la tormenta es muy significativo para los hombres, incapaces de dominar el mar. Los autores del AT se refieren con frecuencia a esta manifestación del poder de Dios (Job 38: 8-11; Isa. 50: 2; 51: 10; cf. Mat. 8: 23-27; Mar. 4: 36-41).
Alboroto de las naciones.
Es frecuente la mención de aguas y naciones en un mismo pasaje (ver Isa. 17: 12; cf. Isa. 8: 7; Apoc. 17: 15).
8. Los fines de la tierra.
Las regiones alejadas de las tierras civilizadas, cuyos habitantes, a diferencia de los hebreos, no conocían a Dios.
Temen de tus maravillas.
Están pasmados por las demostraciones del poder de Dios en las fuerzas de la naturaleza (Rom. 1: 19, 20; DTG 593). La reverencia es propia de los que ven en la naturaleza la gloria de Dios.
Las salidas.
Heb. "lugares de partida", o sea "salidas". Quizá el poeta aludía a los espléndidos panoramas de la salida y la puesta del sol. Bienaventurada la persona que se deleita en la naturaleza y así se acerca al Dios que la creó y la sostiene.
9. Visitas la tierra.
Se adora a Dios como el dador de una cosecha abundante. En los hermosos versículos de esta sección del salmo (vers. 9-13), el salmista adora a Dios por su generosa dádiva de la cosecha. Muestra las diversas etapas de los procesos naturales, hasta llegar a su gloriosa culminación. En estos versículos hay una detallada descripción de los cerros y los valles de Palestina, con sus múltiples terrazas, cubiertas de olivos y vias, y campos de trigo, cebada y mijo. Por esta descripción se ha dicho que éste es el salmo del agricultor. No se canta a la naturaleza como un fin en sí, sino porque ella señala a Dios.
La riegas.
Cf. Job 36: 27, 28; 37: 6; 38: 26-28.
El río de Dios.
Se refiere a la abundancia de agua que da Dios, cuyos depósitos siempre están llenos.
Grano.
Heb. dagan, término genérico que incluye cualquier cereal que se use comúnmente para hacer pan.
Cuando así la dispones.
Dios prepara la tierra para la cosecha y después da la cosecha. Esta depende de la preparación del terreno y de la lluvia, y ambas a su vez dependen de Dios. El Señor sigue el orden natural que ha establecido y obra mediante las leyes físicas.
10. Haces descender.
O, "allanas".
Canales.
Mejor, "terrones". La idea del hebreo es que la lluvia cae sobre los terrones entre los surcos y allana o nivela la tierra.
Sus renuevos.
La vegetación que brota del suelo bajo la bendición de la lluvia.
11. Coronas.
La hermosura y la abundancia de flores, frutos y cereales son como corona en la cabeza del año.
12. Destilan.
Destila la abundancia o "grosura" impartida por Dios.
Desierto.
No necesariamente se refiere a una zona desolada, sino a una región deshabitada donde en cierta medida se pueden producir pastos, flores y algunos arbustos.
Se ciñen de alegría.
Los cerros, cubiertos de viñas y árboles, se presentan como personas ceñidas de alegría.
13. Los valles.
Las tierras fértiles y amables de los valles están alfombradas de cereales (ver com. vers. 9), y los cerros, cubiertos de rebaños.
voces de júbilo.
Como clímax de la personificación, los prados de los valles que abundan en cereales ondulantes dan voces de júbilo y cantan por el sencillo gozo de la existencia. Toda la naturaleza se regocija en Dios.
CBA T3

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