Comentario Bíblico Adventista Libro de Salmos capítulo 74
INTRODUCCIÓN.
EL Sal. 74 quizá se compuso después de que Nabucodonosor tomó la ciudad de Jerusalén. Describe vívidamente la desgracia de los judíos y destaca la destrucción del templo. Este salmo debe compararse con el Sal. 79, pues en éste se pone de relieve la matanza de los habitantes de Jerusalén. Este poema elegíaco consta de siete estrofas irregulares. Hay un notable parecido entre las expresiones de este salmo y Lamentaciones.
El Sal. 74 fue uno de los himnos de batalla de los calvinistas escoceses y de los hugonotes franceses de Cevennes. Los exiliados valdenses, después de su pavoroso viaje invernal a través de los Alpes, cantaron el Sal. 74 cuando entraron en Ginebra, su "ciudad de refugio", y las multitudes que los recibieron cantaron con ellos este himno. En 1689, dirigidos por Enrique Arnaud, 700 de esos valdenses regresaron, combatiendo, a su terruño, al compás del canto de este mismo salmo.
Con referencia al sobrescrito, ver págs. 622, 633. Si este salmo se escribió después del exilio, como generalmente se cree, probablemente deba entenderse que el nombre "Asaf' designa a los descendientes del primer músico con ese nombre.
1. Nos has desechado.
Ver Sal. 13: l; 43: 2; 44: 9; 79: 5. Parecería como que Dios hubiera desheredado a su pueblo (ver Lam. 5: 20).
Se ha encendido tu furor.
Literalmente, "humea tu furor" . Con frecuencia se compara la ira con el fuego (Deut. 32: 22; Sal. 18: 7, 8; cf. Lam. 2: 3).
Ovejas de tu prado.
Cf. Sal. 79: 13; 95: 7. Al llamar al pueblo ovejas de Dios, el salmista realza la ternura de su plegaria. Insinúa que es muy extraño que Dios deseche a su pueblo indefenso cuando éste más lo necesita.
2. Adquiriste.
Ver Exo. 15: 16.
Redimiste.
Cf. Exo. 15: 13.
La tribu de tu herencia.
El hebreo dice "vara de tu herencia". La vara, shébet, simbolizaba autoridad, y se transformó en símbolo de la tribu. Jer. 10: 16 dice: "Israel es la vara de su heredad". Ver Sal. 28: 9; cf.
Deut. 32: 8.
Monte de Sion.
Ver com. Sal. 48: 2.
3. Dirige tus pasos.
El salmista ruega a Dios que se acerque pronto para contemplar las ruinas del monte de Sión, y que intervenga en favor de su pueblo.
Asolamientos eternos.
Ruinas tan extensas, que parecían totales y permanentes. Daban la impresión de que nunca se las podría restaurar.
Ha hecho.
Los babilonios se habían llevado todo cuanto tenía valor (2 Rey. 25: 13-17) y habían incendiado el templo (Sal. 74: 7). En los vers. 4-8 se describe la profanación del templo. Estos detalles son los que proporcionan el fondo histórico al cual se alude en la Introducción.
4. Vociferan.
"Rugieron" (BJ). Se hace referencia al tumulto bélico. Se compara a los saqueadores con bestias feroces (cf. Isa. 5: 29; Jer. 2: 15).
Sus divisas.
Habían levantado abiertamente sus enseñas de guerra en lugar de los verdaderos emblemas de Jehová. El lugar santo cayó bajo el predominio extranjero (ver Núm. 2: 2). Para los judíos, los estandartes paganos levantados en el templo eran la mayor vergüenza posible.
5. Levantan el hacha.
Descripción de los soldados enemigos que destruyen el enmaderamiento del templo.
6. Han quebrado.
Estos versículos describen la forma en que los soldados babilonios profanaron y destrozaron el templo.
Sus entalladuras.
Ver 1 Rey. 6: 29. Sin duda quebraron los ornamentos a fin de sacar el oro que los recubría (1 Rey. 6: 22, 32, 35).
7. Han puesto a fuego.
Los babilonios incendiaron el templo (2 Rey. 25: 9).
Tabernáculo.
Ver Exo. 20: 24; Deut. 12: 1.
A tierra.
Contaminaron el templo y lo convirtieron en un montón de ruinas (Lam. 2: 2).
8. Sinagoga.
Literalmente, "lugares de reunión". Se tradujo "sinagoga", sin duda porque no se sabía que la sinagoga apareció después del exilio, El término judío para sinagoga es beth hakkenéseth.
9. Nuestras señales.
Cf. vers. 4.
Más profeta.
Cf. Lam. 2: 9; Eze. 7: 26.
Hasta cuándo.
La copa de la calamidad de Israel se había llenado. Este es el versículo más triste del salmo.
10. Blasfemar.
Compárese con un ruego similar en los vers. 18 y 22. Parecía que las desgracias nunca acabarían. Recurrir al honor de Dios es frecuente en el AT (Exo. 32: 12, 13; Núm. 14: 13-16; Deut. 9: 28).
11. En tu seno.
¿Por qué no extiende Dios la mano para librar a Israel? Pareciera que la mantuviese dentro de los pliegues de su manto. El salmista expresa impaciencia porque piensa que Dios debiera demostrar su poder aniquilando a los invasores.
12. Pero.
El salmista se consuela cuando recuerda las anteriores liberaciones que Dios ha realizado en favor de su pueblo. El recordar lo pasado, da consuelo en el presente y esperanza para el futuro (ver LS 196).
Mi rey.
Ver Sal. 44: 4. A pesar de las apariencias, el poeta está seguro de que Dios todavía gobierna.
Salvación.
Heb. "salvaciones", o sea "actos divinos de salvación".
En medio de la tierra.
Cf. Exo. 8: 22.
13. Dividiste.
El original dice: "tú dividiste", y la posición del pronombre es enfática. El pronombre ocupa ese mismo lugar en los vers. 14, 15, 17 (ver Sal. 65: 9-11). Se refiere al mar Rojo (Exo. 14: 2 1; cf. Sal. 77: 16).
Monstruos en las aguas.
Heb. tanninim, "monstruos marinos" , quizá un símbolo del poderío egipcio (Eze. 29: 3). Parece aludirse a la destrucción de los ejércitos de Faraón en el mar Rojo (Exo. 14: 27-30; 15: 4).
14. Cabezas del leviatán.
Ver com. Isa. 27: Sin duda se refiere también al poderío de Egipto (ver com. vers. 13).
Los moradores.
Los animales salvajes del desierto (ver Prov. 30: 25, 26). El lenguaje literal describe los monstruos marinos, muertos y echados en la costa para que los devoren los animales salvajes.
15. Abriste la fuente.
Tal vez sea una referencia a la ocasión cuando Dios sacó agua de la roca mediante Moisés (Exo. 17: 6; Núm. 20: 8; cf. Sal. 78: 15, 16), o al cruce del mar Rojo (Jos. 2: 10), o bien al cruce del Jordán (Jos. 3: 13; 4: 23; 5: l).
Secaste ríos impetuosos.
Clara alusión al cruce del río Jordán (Jos. 3: 13; 4: 23; 5: l).
16. Tuyo.
La visión del poeta, que contempla los milagros mediante los cuales Dios ha librado a su pueblo, se amplía para abarcar también el espectáculo más amplio del constante poder de Dios y de su gloria revelada en la naturaleza.
17. Los términos.
Los límites naturales del mar y de la tierra (ver Gén. l: 9; Job 26: 10; Jer. 5: 22).
18. Acuérdate.
Cf. vers. 2.
Ha afrentado.
Ver Lam. l: 7; 2: 7, 15, 16; ver com. Sal. 74: 10; cf. vers. 22.
Nombre.
Ver com. Sal. 5: 1 l; 7: 17.
19. Tórtola.
Se compara delicadamente a los hijos de Dios con una tierna y mansa tórtola, amada por Dios.
22. Aboga tu causa.
El salmista se da cuenta de que la causa pertenece a Dios, y que el honor divino es el que está en juego. Se considera que todo lo que sufre el pueblo de Dios, lo sufre también él. El diminuto ser humano haría bien en reconocer los propósitos finales de Dios y, para cumplir su voluntad divina, dejarse usar como instrumento en sus manos.
23. No olvides.
El salmista concluye su plegara con la petición de que los enemigos reciban su justa retribución (cf. 2 Rey. 19: 28).
Alboroto.
Sin duda se refiere a los enemigos que, prefiriendo fuertes gritos de guerra, invaden la ciudad de Jerusalén.
Los que se levantan contra ti.
Los que se oponen a los propósitos divinos y trabajan contra sus dirigentes escogidos, muchas veces se engañan a sí mismos al creer que su proceder no preocupa a Dios (ver Exo. 16: 8; 1 Sam. 8: 7).
Este salmo termina en forma casi abrupta, como si el autor hubiera sido detenido en medio de su descripción de las crecientes depredaciones que los enemigos hacen en el país.
EL Sal. 74 quizá se compuso después de que Nabucodonosor tomó la ciudad de Jerusalén. Describe vívidamente la desgracia de los judíos y destaca la destrucción del templo. Este salmo debe compararse con el Sal. 79, pues en éste se pone de relieve la matanza de los habitantes de Jerusalén. Este poema elegíaco consta de siete estrofas irregulares. Hay un notable parecido entre las expresiones de este salmo y Lamentaciones.
El Sal. 74 fue uno de los himnos de batalla de los calvinistas escoceses y de los hugonotes franceses de Cevennes. Los exiliados valdenses, después de su pavoroso viaje invernal a través de los Alpes, cantaron el Sal. 74 cuando entraron en Ginebra, su "ciudad de refugio", y las multitudes que los recibieron cantaron con ellos este himno. En 1689, dirigidos por Enrique Arnaud, 700 de esos valdenses regresaron, combatiendo, a su terruño, al compás del canto de este mismo salmo.
Con referencia al sobrescrito, ver págs. 622, 633. Si este salmo se escribió después del exilio, como generalmente se cree, probablemente deba entenderse que el nombre "Asaf' designa a los descendientes del primer músico con ese nombre.
1. Nos has desechado.
Ver Sal. 13: l; 43: 2; 44: 9; 79: 5. Parecería como que Dios hubiera desheredado a su pueblo (ver Lam. 5: 20).
Se ha encendido tu furor.
Literalmente, "humea tu furor" . Con frecuencia se compara la ira con el fuego (Deut. 32: 22; Sal. 18: 7, 8; cf. Lam. 2: 3).
Ovejas de tu prado.
Cf. Sal. 79: 13; 95: 7. Al llamar al pueblo ovejas de Dios, el salmista realza la ternura de su plegaria. Insinúa que es muy extraño que Dios deseche a su pueblo indefenso cuando éste más lo necesita.
2. Adquiriste.
Ver Exo. 15: 16.
Redimiste.
Cf. Exo. 15: 13.
La tribu de tu herencia.
El hebreo dice "vara de tu herencia". La vara, shébet, simbolizaba autoridad, y se transformó en símbolo de la tribu. Jer. 10: 16 dice: "Israel es la vara de su heredad". Ver Sal. 28: 9; cf.
Deut. 32: 8.
Monte de Sion.
Ver com. Sal. 48: 2.
3. Dirige tus pasos.
El salmista ruega a Dios que se acerque pronto para contemplar las ruinas del monte de Sión, y que intervenga en favor de su pueblo.
Asolamientos eternos.
Ruinas tan extensas, que parecían totales y permanentes. Daban la impresión de que nunca se las podría restaurar.
Ha hecho.
Los babilonios se habían llevado todo cuanto tenía valor (2 Rey. 25: 13-17) y habían incendiado el templo (Sal. 74: 7). En los vers. 4-8 se describe la profanación del templo. Estos detalles son los que proporcionan el fondo histórico al cual se alude en la Introducción.
4. Vociferan.
"Rugieron" (BJ). Se hace referencia al tumulto bélico. Se compara a los saqueadores con bestias feroces (cf. Isa. 5: 29; Jer. 2: 15).
Sus divisas.
Habían levantado abiertamente sus enseñas de guerra en lugar de los verdaderos emblemas de Jehová. El lugar santo cayó bajo el predominio extranjero (ver Núm. 2: 2). Para los judíos, los estandartes paganos levantados en el templo eran la mayor vergüenza posible.
5. Levantan el hacha.
Descripción de los soldados enemigos que destruyen el enmaderamiento del templo.
6. Han quebrado.
Estos versículos describen la forma en que los soldados babilonios profanaron y destrozaron el templo.
Sus entalladuras.
Ver 1 Rey. 6: 29. Sin duda quebraron los ornamentos a fin de sacar el oro que los recubría (1 Rey. 6: 22, 32, 35).
7. Han puesto a fuego.
Los babilonios incendiaron el templo (2 Rey. 25: 9).
Tabernáculo.
Ver Exo. 20: 24; Deut. 12: 1.
A tierra.
Contaminaron el templo y lo convirtieron en un montón de ruinas (Lam. 2: 2).
8. Sinagoga.
Literalmente, "lugares de reunión". Se tradujo "sinagoga", sin duda porque no se sabía que la sinagoga apareció después del exilio, El término judío para sinagoga es beth hakkenéseth.
9. Nuestras señales.
Cf. vers. 4.
Más profeta.
Cf. Lam. 2: 9; Eze. 7: 26.
Hasta cuándo.
La copa de la calamidad de Israel se había llenado. Este es el versículo más triste del salmo.
10. Blasfemar.
Compárese con un ruego similar en los vers. 18 y 22. Parecía que las desgracias nunca acabarían. Recurrir al honor de Dios es frecuente en el AT (Exo. 32: 12, 13; Núm. 14: 13-16; Deut. 9: 28).
11. En tu seno.
¿Por qué no extiende Dios la mano para librar a Israel? Pareciera que la mantuviese dentro de los pliegues de su manto. El salmista expresa impaciencia porque piensa que Dios debiera demostrar su poder aniquilando a los invasores.
12. Pero.
El salmista se consuela cuando recuerda las anteriores liberaciones que Dios ha realizado en favor de su pueblo. El recordar lo pasado, da consuelo en el presente y esperanza para el futuro (ver LS 196).
Mi rey.
Ver Sal. 44: 4. A pesar de las apariencias, el poeta está seguro de que Dios todavía gobierna.
Salvación.
Heb. "salvaciones", o sea "actos divinos de salvación".
En medio de la tierra.
Cf. Exo. 8: 22.
13. Dividiste.
El original dice: "tú dividiste", y la posición del pronombre es enfática. El pronombre ocupa ese mismo lugar en los vers. 14, 15, 17 (ver Sal. 65: 9-11). Se refiere al mar Rojo (Exo. 14: 2 1; cf. Sal. 77: 16).
Monstruos en las aguas.
Heb. tanninim, "monstruos marinos" , quizá un símbolo del poderío egipcio (Eze. 29: 3). Parece aludirse a la destrucción de los ejércitos de Faraón en el mar Rojo (Exo. 14: 27-30; 15: 4).
14. Cabezas del leviatán.
Ver com. Isa. 27: Sin duda se refiere también al poderío de Egipto (ver com. vers. 13).
Los moradores.
Los animales salvajes del desierto (ver Prov. 30: 25, 26). El lenguaje literal describe los monstruos marinos, muertos y echados en la costa para que los devoren los animales salvajes.
15. Abriste la fuente.
Tal vez sea una referencia a la ocasión cuando Dios sacó agua de la roca mediante Moisés (Exo. 17: 6; Núm. 20: 8; cf. Sal. 78: 15, 16), o al cruce del mar Rojo (Jos. 2: 10), o bien al cruce del Jordán (Jos. 3: 13; 4: 23; 5: l).
Secaste ríos impetuosos.
Clara alusión al cruce del río Jordán (Jos. 3: 13; 4: 23; 5: l).
16. Tuyo.
La visión del poeta, que contempla los milagros mediante los cuales Dios ha librado a su pueblo, se amplía para abarcar también el espectáculo más amplio del constante poder de Dios y de su gloria revelada en la naturaleza.
17. Los términos.
Los límites naturales del mar y de la tierra (ver Gén. l: 9; Job 26: 10; Jer. 5: 22).
18. Acuérdate.
Cf. vers. 2.
Ha afrentado.
Ver Lam. l: 7; 2: 7, 15, 16; ver com. Sal. 74: 10; cf. vers. 22.
Nombre.
Ver com. Sal. 5: 1 l; 7: 17.
19. Tórtola.
Se compara delicadamente a los hijos de Dios con una tierna y mansa tórtola, amada por Dios.
22. Aboga tu causa.
El salmista se da cuenta de que la causa pertenece a Dios, y que el honor divino es el que está en juego. Se considera que todo lo que sufre el pueblo de Dios, lo sufre también él. El diminuto ser humano haría bien en reconocer los propósitos finales de Dios y, para cumplir su voluntad divina, dejarse usar como instrumento en sus manos.
23. No olvides.
El salmista concluye su plegara con la petición de que los enemigos reciban su justa retribución (cf. 2 Rey. 19: 28).
Alboroto.
Sin duda se refiere a los enemigos que, prefiriendo fuertes gritos de guerra, invaden la ciudad de Jerusalén.
Los que se levantan contra ti.
Los que se oponen a los propósitos divinos y trabajan contra sus dirigentes escogidos, muchas veces se engañan a sí mismos al creer que su proceder no preocupa a Dios (ver Exo. 16: 8; 1 Sam. 8: 7).
Este salmo termina en forma casi abrupta, como si el autor hubiera sido detenido en medio de su descripción de las crecientes depredaciones que los enemigos hacen en el país.
CBA T3
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