INTRODUCCIÓN
EL Sal. 76 es una oda de acción de gracias por la liberación de Jerusalén de algún grave peligro. Se usó muy apropiadamente para celebrar la derrota de las huestes asirlas comandadas por Senaquerib (ver PR 266, 267; cf. CS 25, 26). El salmista contempla más allá de las escenas de la victoria inmediata, y vislumbra en ellas el triunfo de la justicia divina, que prueba tanto la locura de la ira humana como la sabiduría de someterse a Dios. El salmo consta de cuatro estrofas de tres versículos cada una. Se ha dicho que esta oda fue cantada por los ingleses después de la derrota de la armada española y por los calvinistas escoceses después de la derrota de Claverhouse en 1679.
Con referencia al sobrescrito, ver págs. 623, 634.
1. Dios es conocido.
Ver Sal. 9: 16; 48: 3.
Nombre.
Ver com. Sal. 5: 11; 7: 17.
Israel.
El paralelismo sinónimo de las dos frases de este versículo indica que "Israel" equivale a "Judá". Es evidente que en este caso los nombres no se refieren a las dos divisiones políticas de la nación, pues es muy probable que dicha división se efectuara después de escribirse este salmo (ver CS 25).
En los vers. 13 se celebra a Jerusalén como morada de Dios, desde donde despliega su poder.
2. Salem.
El nombre más corto y más antiguo de Jerusalén. Significa "lugar de paz". Allí moraba la presencia de Dios (ver com. Gén. 14: 18; PP 761).
Sión.
Ver com. Sal. 48: 2.
3. Allí.
En Sión, desde donde se manifestó el poder de Dios.
Las saetas del arco.
Heb. "llamas del arco". Quizá describa las saetas que se disparan con la velocidad del relámpago.
Guerra.
El poder de Dios desbarató por completo todas las defensas del enemigo (Sal. 46: 9).
Selah.
Ver pág. 635.
4. Glorioso eres tú.
En los vers. 4-6 se describe la repentina destrucción de los invasores.
Los montes de caza.
Quizá se los llamaba así porque allí se cazaba o porque eran escondedero de ladrones, desde donde éstos salían en busca de su presa. Dios, que hizo las montañas, es superior a ellas en poder y gloria. La LXX traduce "montañas eternas".'
5. Los fuertes de corazón.
Los invasores que se jactaban de su poderío.
Durmieron su sueño.
Están muertos (ver com. Sal. 13: 3).
No hizo uso de sus manos.
Los poderosos quedaron paralizados, sin poder usar las manos para resistir.
6. A tu reprensión.
Cuando Dios habló, fueron desbaratados.
El carro y el caballo.
Una metonimia (cf. Isa. 43: 17) para significar aurigas y jinetes.
7. Tú, temible eres tú.
Nótese la repetición enfática del pronombre. "Temible" significa "digno de reverencia", pues ha derrotado al enemigo. Los vers. 7-9 describen la destrucción del enemigo como un acto de castigo que enseña una lección a todo el mundo.
Cuando se encienda.
O, "desde que se encienda". Si esos ejércitos invasores habían sido derrotados por el repentino despliegue de poder divino, ¿quién podría resistir a Dios con alguna esperanza de lograr el éxito?
8. Juicio.
Se consideraba la derrota del enemigo como un castigo divino.
Quedó suspensa.
La tierra aparece silenciosa cuando escucha reverentemente la voz de Dios que pronuncia el castigo (Sal. 114: 37).
9. Cuando te levantaste.
Ver Sal. 3: 7; 7: 6; 44: 26;68: 1.
Selah.
Ver pág. 635.
10. Te alabará.
La maldad del ser humano permite que se realicen algunos portentos de Dios. La hostilidad humana contra Dios da ocasión para el despliegue del poder divino, lo cual le acarrea alabanza (ver Exo. 9: 16; 18: 11).
Reprimirás.
Literalmente, "te ceñirás". El paralelismo de las dos frases del versículo indica que Dios se atavía, a manera de adorno, con los últimos e inútiles esfuerzos del débil ser humano para demostrar su propia fuerza, y así el Señor se reviste (o "ciñe") de su propia gloria. El caso de Daniel es un notable ejemplo de la operación de este principio (ver PR 3 98, 399).
11. Prometed.
El poeta se dirige al pueblo de Dios (ver Sal. 22: 25).
Traigan ofrendas.
La medida de nuestra gratitud suele verse en nuestras ofrendas y dádivas.
12. Cortará.
Lo que Dios ha hecho, la hazaña que se celebra en este salmo, es que ha destruido el orgullo de ellos. "Cortar" sugiere la obra del viñador, que poda las vides o corta los racimos de uvas (ver Isa. 18: 5).
Espíritu.
Heb. rúaj. Literalmente, "viento" o "aliento" (ver com. Ecl. 12: 7).
Reyes.
Dios desbarata los planes de reyes y príncipes cuando así lo quiere. Este salmo concluye expresando que el trato de Dios con los impíos es inapelable. Cf. Apoc. 6: 15-17; 19: 17-21.
CBA T3
EL Sal. 76 es una oda de acción de gracias por la liberación de Jerusalén de algún grave peligro. Se usó muy apropiadamente para celebrar la derrota de las huestes asirlas comandadas por Senaquerib (ver PR 266, 267; cf. CS 25, 26). El salmista contempla más allá de las escenas de la victoria inmediata, y vislumbra en ellas el triunfo de la justicia divina, que prueba tanto la locura de la ira humana como la sabiduría de someterse a Dios. El salmo consta de cuatro estrofas de tres versículos cada una. Se ha dicho que esta oda fue cantada por los ingleses después de la derrota de la armada española y por los calvinistas escoceses después de la derrota de Claverhouse en 1679.
Con referencia al sobrescrito, ver págs. 623, 634.
1. Dios es conocido.
Ver Sal. 9: 16; 48: 3.
Nombre.
Ver com. Sal. 5: 11; 7: 17.
Israel.
El paralelismo sinónimo de las dos frases de este versículo indica que "Israel" equivale a "Judá". Es evidente que en este caso los nombres no se refieren a las dos divisiones políticas de la nación, pues es muy probable que dicha división se efectuara después de escribirse este salmo (ver CS 25).
En los vers. 13 se celebra a Jerusalén como morada de Dios, desde donde despliega su poder.
2. Salem.
El nombre más corto y más antiguo de Jerusalén. Significa "lugar de paz". Allí moraba la presencia de Dios (ver com. Gén. 14: 18; PP 761).
Sión.
Ver com. Sal. 48: 2.
3. Allí.
En Sión, desde donde se manifestó el poder de Dios.
Las saetas del arco.
Heb. "llamas del arco". Quizá describa las saetas que se disparan con la velocidad del relámpago.
Guerra.
El poder de Dios desbarató por completo todas las defensas del enemigo (Sal. 46: 9).
Selah.
Ver pág. 635.
4. Glorioso eres tú.
En los vers. 4-6 se describe la repentina destrucción de los invasores.
Los montes de caza.
Quizá se los llamaba así porque allí se cazaba o porque eran escondedero de ladrones, desde donde éstos salían en busca de su presa. Dios, que hizo las montañas, es superior a ellas en poder y gloria. La LXX traduce "montañas eternas".'
5. Los fuertes de corazón.
Los invasores que se jactaban de su poderío.
Durmieron su sueño.
Están muertos (ver com. Sal. 13: 3).
No hizo uso de sus manos.
Los poderosos quedaron paralizados, sin poder usar las manos para resistir.
6. A tu reprensión.
Cuando Dios habló, fueron desbaratados.
El carro y el caballo.
Una metonimia (cf. Isa. 43: 17) para significar aurigas y jinetes.
7. Tú, temible eres tú.
Nótese la repetición enfática del pronombre. "Temible" significa "digno de reverencia", pues ha derrotado al enemigo. Los vers. 7-9 describen la destrucción del enemigo como un acto de castigo que enseña una lección a todo el mundo.
Cuando se encienda.
O, "desde que se encienda". Si esos ejércitos invasores habían sido derrotados por el repentino despliegue de poder divino, ¿quién podría resistir a Dios con alguna esperanza de lograr el éxito?
8. Juicio.
Se consideraba la derrota del enemigo como un castigo divino.
Quedó suspensa.
La tierra aparece silenciosa cuando escucha reverentemente la voz de Dios que pronuncia el castigo (Sal. 114: 37).
9. Cuando te levantaste.
Ver Sal. 3: 7; 7: 6; 44: 26;68: 1.
Selah.
Ver pág. 635.
10. Te alabará.
La maldad del ser humano permite que se realicen algunos portentos de Dios. La hostilidad humana contra Dios da ocasión para el despliegue del poder divino, lo cual le acarrea alabanza (ver Exo. 9: 16; 18: 11).
Reprimirás.
Literalmente, "te ceñirás". El paralelismo de las dos frases del versículo indica que Dios se atavía, a manera de adorno, con los últimos e inútiles esfuerzos del débil ser humano para demostrar su propia fuerza, y así el Señor se reviste (o "ciñe") de su propia gloria. El caso de Daniel es un notable ejemplo de la operación de este principio (ver PR 3 98, 399).
11. Prometed.
El poeta se dirige al pueblo de Dios (ver Sal. 22: 25).
Traigan ofrendas.
La medida de nuestra gratitud suele verse en nuestras ofrendas y dádivas.
12. Cortará.
Lo que Dios ha hecho, la hazaña que se celebra en este salmo, es que ha destruido el orgullo de ellos. "Cortar" sugiere la obra del viñador, que poda las vides o corta los racimos de uvas (ver Isa. 18: 5).
Espíritu.
Heb. rúaj. Literalmente, "viento" o "aliento" (ver com. Ecl. 12: 7).
Reyes.
Dios desbarata los planes de reyes y príncipes cuando así lo quiere. Este salmo concluye expresando que el trato de Dios con los impíos es inapelable. Cf. Apoc. 6: 15-17; 19: 17-21.
CBA T3

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