INTRODUCCIÓN
EL Sal. 77 es la expresión poética de los anhelos de un alma que procura saber por qué, aparentemente, Dios la ha abandonado, y que intenta hallar un camino para salir de las tinieblas. Finalmente supera su tristeza recordando las anteriores misericordias de Dios para con Israel. El salmo se divide naturalmente en dos partes. El vers. 11 señala la transición del pesar y las reconvenciones a la esperanza y la confianza. El salmista no sólo habla por sí mismo, sino por Israel como nación. Con referencia al autor de este salmo, ver el material suplementario, EGW com. Sal. 77: 7, 10-12.
Con referencia al sobrescrito, ver págs. 622, 633.
1. Clamé.
Los vers. 1-6 muestran la intensidad de las emociones del salmista. Se alterna la declaración de los hechos con las expresiones de deseos y emociones.
2. En el día.
Ver Sal. 50: 15; cf. Gén. 35: 3. En el Sal. 77: 2, 3 se ve la realidad y la intensidad de la plegaria. Todo lo que el salmista hacía, aun cuando meditaba en Dios, parecía intensificar su angustia.
Alzaba a él mis manos.
El hebreo dice "mi mano de noche se vierte". El texto es algo difícil de comprender. Las traducciones "Alzaba ... mis manos" (RVR), "Levanté... mis manos" (BJ), parecen basarse más en la Vulgata que en el texto hebreo.
Mi alma.
O sea, "yo". Ver com. Sal. 16: 10.
Rehusaba.
Cf. Gén. 37: 35; Jer. 31: 15. La experiencia del salmista debería brindar consuelo a los que no encuentran respuesta inmediata a las sinceras preguntas del alma.
3. Me conmovía.
Cuanto más meditaba el salmista en el incomprensible proceder del gobierno divino, tanto más triste se sentía y más se inclinaba a la rebelión.
Desmayaba.
Cf. Sal. 143: 4, 5.
Selah.
Ver pág. 635.
4. No me dejabas pegar los ojos.
Heb. "tú sostienes las vigilias de mis ojos". Dios impide que el salmista concilie el sueño para que así éste pueda meditar durante la noche.
5. Los días desde el principio.
El salmista repasa la historia de Israel en un esfuerzo para responder sus propias preguntas (ver LS 196; cf. vers. 14-20; Deut. 32: 7; Isa. 63: 11).
6. Mis cánticos.
Heb. neginah , quizá "música de instrumentos de cuerda". La forma plural de este término aparece en el sobrescrito de muchos de los salmos (por ejemplo, Sal. 4; 55; 76).
De noche.
El salmista manifiesta preferencia por la meditación y la oración en la quietud de la noche (ver Sal. 16: 7; 17: 3).
Meditaba en mi corazón.
Esas meditaciones se expresan bajo la forma de preguntas (vers. 7-9).
7. ¿Desechará el Señor para siempre?
Para el salmista, las preguntas más importantes eran: "¿Me abandonará Dios por completo?" "¿Abandonará a Israel?"
8. Misericordia.
O, "amor". Heb. jésed (ver la Nota Adicional, Sal. 36).
Perpetuamente.
Heb. "para generación y generación". El amor de Dios y sus promesas eran los baluartes de la fe del salmista. También pueden ser el sostén de nuestra fe.
Su promesa.
Sin duda la promesa hecha a los patriarcas (ver Gén. 17: 7-13; 26: 24; etc.).
9. ¿Ha olvidado?
El salmista aparentemente piensa que Dios ha olvidado Lino de los principales atributos de su carácter: la misericordia (ver Exo. 34: 6).
Piedades.
Ver Sal. 25: 6.
Selah.
Ver pág. 635.
10. Enfermedad mía.
El salmista reconoce su incapacidad para comprender los caminos de Dios y su propia debilidad de espíritu.
Los años.
Del sustantivo shanah , "año", o del verbo shanah , "cambiar". La frase: "Traeré, pues, a la memoria", no aparece en el hebreo. Si se entiende que el hebreo habla de años se interpreta que el recuerdo de los años cuando Dios ha ayudado aumenta su dolor. La LXX y varias versiones interpretan que el hebreo dice "cambios": "Este es mi tormento: que se ha cambiado la diestra del Altísimo" (BJ). Esta interpretación no exige añadir frases explicatorias y se entiende como que el salmista estaba perplejo porque veía que Dios no trataba con él como lo había hecho en lo pasado.
11. Me acordaré.
Cf. Sal. 143: 5. El vers. 11 señala la transición de la congoja y la recriminación de la primera sección del poema, a la esperanza y la confianza de la segunda parte.
13. Santo es tu camino.
Aunque los hombres no los comprendan, los caminos de Dios siempre son santos, justos y rectos (ver Gén. 18: 25).
14. Hiciste notorio.
Como en el cruce del mar Rojo que se describe en los vers. 16-20.
Pueblos.
Las naciones paganas se enteraron de la destrucción del faraón y de su ejército (ver Exo. 15: 14- 16).
15. Tu brazo.
El brazo era símbolo de fuerza (Exo. 6: 6; 15: 16; Sal. 10: 15; 98: 1).
Redimiste.
Se presenta el milagro de la liberación de los israelitas de Egipto como el supremo ejemplo del poder de Dios para salvar. Es, pues, una señal de su poder permanente para rescatar a su pueblo (Sal. 78: 12, 13; 106: 21, 22; 1 14: 1-5; etc.).
De Jacob y de José.
Sin duda se menciona a Jacob porque fue el padre de las doce tribus; y tal vez José aparezca por haber desempeñado sin papel muy importante en los asuntos estatales de Egipto.
Selah.
Ver pág. 635.
16. Te vieron las aguas.
Los vers. 16-20 contienen tina destrucción muy breve pero dramática del milagro de la liberación en el mar Rojo. Este versículo proporciona valiosos detalles adicionales al relato del Éxodo (ver PP 291). Compárese, con la narración de Exo. 14: 27-29.
Te vieron.
Es sublime la personificación de las aguas: se representan como si hubieran reconocido la presencia de Dios y huido atemorizadas. Las aguas huyeron para dar paso al pueblo de Dios.
Temieron.
Heb. "se retorcieron de dolor", como con dolores de parto.
17. Tus rayos.
Heb. "dardos". Los vers. 17, 18 describen la tormenta, el huracán, los truenos y los rayos que acompañaron a la separación de las aguas (ver com. Sal. 18: 6-14; PP 291).
18. Voz.
Ver com. Sal. 29: 3.
Alumbraron el mundo.
Cf. Sal. 97: 4.
19. Tu camino.
Atinque invisible, Dios estaba con su pueblo cuando cruzó por el lecho seco del mar (Exo. 15: 13; Sal. 78: 52, 53). Dios siempre acompaña a sus hijos cuando éstos le obedecen.
20. Como ovejas.
En agudo contraste con la majestad y el poder de Dios descritos en los versículos anteriores, el salmista presenta la ternura del buen Pastor (ver Sal. 78: 52; Isa. 63: 11; DTG 446).
De Moisés y de Aarón.
Dios era el verdadero caudillo. Moisés y Aarón eran sus instrumentos (Núm. 33: 1). El mismo Dios que libró a Israel en el mar Rojo, librará también a su pueblo actual en tiempos de peligro. La percepción de esta realidad debería ayudarnos a depositar siempre nuestra confianza en él. El salmo concluye con la seguridad del poder redentor de Dios.
CBA T3
EL Sal. 77 es la expresión poética de los anhelos de un alma que procura saber por qué, aparentemente, Dios la ha abandonado, y que intenta hallar un camino para salir de las tinieblas. Finalmente supera su tristeza recordando las anteriores misericordias de Dios para con Israel. El salmo se divide naturalmente en dos partes. El vers. 11 señala la transición del pesar y las reconvenciones a la esperanza y la confianza. El salmista no sólo habla por sí mismo, sino por Israel como nación. Con referencia al autor de este salmo, ver el material suplementario, EGW com. Sal. 77: 7, 10-12.
Con referencia al sobrescrito, ver págs. 622, 633.
1. Clamé.
Los vers. 1-6 muestran la intensidad de las emociones del salmista. Se alterna la declaración de los hechos con las expresiones de deseos y emociones.
2. En el día.
Ver Sal. 50: 15; cf. Gén. 35: 3. En el Sal. 77: 2, 3 se ve la realidad y la intensidad de la plegaria. Todo lo que el salmista hacía, aun cuando meditaba en Dios, parecía intensificar su angustia.
Alzaba a él mis manos.
El hebreo dice "mi mano de noche se vierte". El texto es algo difícil de comprender. Las traducciones "Alzaba ... mis manos" (RVR), "Levanté... mis manos" (BJ), parecen basarse más en la Vulgata que en el texto hebreo.
Mi alma.
O sea, "yo". Ver com. Sal. 16: 10.
Rehusaba.
Cf. Gén. 37: 35; Jer. 31: 15. La experiencia del salmista debería brindar consuelo a los que no encuentran respuesta inmediata a las sinceras preguntas del alma.
3. Me conmovía.
Cuanto más meditaba el salmista en el incomprensible proceder del gobierno divino, tanto más triste se sentía y más se inclinaba a la rebelión.
Desmayaba.
Cf. Sal. 143: 4, 5.
Selah.
Ver pág. 635.
4. No me dejabas pegar los ojos.
Heb. "tú sostienes las vigilias de mis ojos". Dios impide que el salmista concilie el sueño para que así éste pueda meditar durante la noche.
5. Los días desde el principio.
El salmista repasa la historia de Israel en un esfuerzo para responder sus propias preguntas (ver LS 196; cf. vers. 14-20; Deut. 32: 7; Isa. 63: 11).
6. Mis cánticos.
Heb. neginah , quizá "música de instrumentos de cuerda". La forma plural de este término aparece en el sobrescrito de muchos de los salmos (por ejemplo, Sal. 4; 55; 76).
De noche.
El salmista manifiesta preferencia por la meditación y la oración en la quietud de la noche (ver Sal. 16: 7; 17: 3).
Meditaba en mi corazón.
Esas meditaciones se expresan bajo la forma de preguntas (vers. 7-9).
7. ¿Desechará el Señor para siempre?
Para el salmista, las preguntas más importantes eran: "¿Me abandonará Dios por completo?" "¿Abandonará a Israel?"
8. Misericordia.
O, "amor". Heb. jésed (ver la Nota Adicional, Sal. 36).
Perpetuamente.
Heb. "para generación y generación". El amor de Dios y sus promesas eran los baluartes de la fe del salmista. También pueden ser el sostén de nuestra fe.
Su promesa.
Sin duda la promesa hecha a los patriarcas (ver Gén. 17: 7-13; 26: 24; etc.).
9. ¿Ha olvidado?
El salmista aparentemente piensa que Dios ha olvidado Lino de los principales atributos de su carácter: la misericordia (ver Exo. 34: 6).
Piedades.
Ver Sal. 25: 6.
Selah.
Ver pág. 635.
10. Enfermedad mía.
El salmista reconoce su incapacidad para comprender los caminos de Dios y su propia debilidad de espíritu.
Los años.
Del sustantivo shanah , "año", o del verbo shanah , "cambiar". La frase: "Traeré, pues, a la memoria", no aparece en el hebreo. Si se entiende que el hebreo habla de años se interpreta que el recuerdo de los años cuando Dios ha ayudado aumenta su dolor. La LXX y varias versiones interpretan que el hebreo dice "cambios": "Este es mi tormento: que se ha cambiado la diestra del Altísimo" (BJ). Esta interpretación no exige añadir frases explicatorias y se entiende como que el salmista estaba perplejo porque veía que Dios no trataba con él como lo había hecho en lo pasado.
11. Me acordaré.
Cf. Sal. 143: 5. El vers. 11 señala la transición de la congoja y la recriminación de la primera sección del poema, a la esperanza y la confianza de la segunda parte.
13. Santo es tu camino.
Aunque los hombres no los comprendan, los caminos de Dios siempre son santos, justos y rectos (ver Gén. 18: 25).
14. Hiciste notorio.
Como en el cruce del mar Rojo que se describe en los vers. 16-20.
Pueblos.
Las naciones paganas se enteraron de la destrucción del faraón y de su ejército (ver Exo. 15: 14- 16).
15. Tu brazo.
El brazo era símbolo de fuerza (Exo. 6: 6; 15: 16; Sal. 10: 15; 98: 1).
Redimiste.
Se presenta el milagro de la liberación de los israelitas de Egipto como el supremo ejemplo del poder de Dios para salvar. Es, pues, una señal de su poder permanente para rescatar a su pueblo (Sal. 78: 12, 13; 106: 21, 22; 1 14: 1-5; etc.).
De Jacob y de José.
Sin duda se menciona a Jacob porque fue el padre de las doce tribus; y tal vez José aparezca por haber desempeñado sin papel muy importante en los asuntos estatales de Egipto.
Selah.
Ver pág. 635.
16. Te vieron las aguas.
Los vers. 16-20 contienen tina destrucción muy breve pero dramática del milagro de la liberación en el mar Rojo. Este versículo proporciona valiosos detalles adicionales al relato del Éxodo (ver PP 291). Compárese, con la narración de Exo. 14: 27-29.
Te vieron.
Es sublime la personificación de las aguas: se representan como si hubieran reconocido la presencia de Dios y huido atemorizadas. Las aguas huyeron para dar paso al pueblo de Dios.
Temieron.
Heb. "se retorcieron de dolor", como con dolores de parto.
17. Tus rayos.
Heb. "dardos". Los vers. 17, 18 describen la tormenta, el huracán, los truenos y los rayos que acompañaron a la separación de las aguas (ver com. Sal. 18: 6-14; PP 291).
18. Voz.
Ver com. Sal. 29: 3.
Alumbraron el mundo.
Cf. Sal. 97: 4.
19. Tu camino.
Atinque invisible, Dios estaba con su pueblo cuando cruzó por el lecho seco del mar (Exo. 15: 13; Sal. 78: 52, 53). Dios siempre acompaña a sus hijos cuando éstos le obedecen.
20. Como ovejas.
En agudo contraste con la majestad y el poder de Dios descritos en los versículos anteriores, el salmista presenta la ternura del buen Pastor (ver Sal. 78: 52; Isa. 63: 11; DTG 446).
De Moisés y de Aarón.
Dios era el verdadero caudillo. Moisés y Aarón eran sus instrumentos (Núm. 33: 1). El mismo Dios que libró a Israel en el mar Rojo, librará también a su pueblo actual en tiempos de peligro. La percepción de esta realidad debería ayudarnos a depositar siempre nuestra confianza en él. El salmo concluye con la seguridad del poder redentor de Dios.
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