Lunes 26 de junio | Lección 1
UN MOTÍN EN EL ANFITEATRO
Lee Hechos 19:21 a 20:1. ¿Qué lecciones podemos extraer de esta historia?
Hch 19:21 Pasadas estas cosas, Pablo se propuso en espíritu ir a Jerusalén, después de recorrer Macedonia y Acaya, diciendo: Después que haya estado allí, me será necesario ver también a Roma.
Hch 19:22 Y enviando a Macedonia a dos de los que le ayudaban, Timoteo y Erasto, él se quedó por algún tiempo en Asia.
El alboroto en Efeso
Hch 19:23 Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del Camino.
Hch 19:24 Porque un platero llamado Demetrio, que hacía de plata templecillos de Diana, daba no poca ganancia a los artífices;
Hch 19:25 a los cuales, reunidos con los obreros del mismo oficio, dijo: Varones, sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza;
Hch 19:26 pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Efeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos.
Hch 19:27 Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia, y el mundo entero.
Hch 19:28 Cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: ¡Grande es Diana de los efesios!
Hch 19:29 Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se lanzaron al teatro, arrebatando a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de Pablo.
Hch 19:30 Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron.
Hch 19:31 También algunas de las autoridades de Asia, que eran sus amigos, le enviaron recado, rogándole que no se presentase en el teatro.
Hch 19:32 Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la concurrencia estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían reunido.
Hch 19:33 Y sacaron de entre la multitud a Alejandro, empujándole los judíos. Entonces Alejandro, pedido silencio con la mano, quería hablar en su defensa ante el pueblo.
Hch 19:34 Pero cuando le conocieron que era judío, todos a una voz gritaron casi por dos horas: ¡Grande es Diana de los efesios!
Hch 19:35 Entonces el escribano, cuando había apaciguado a la multitud, dijo: Varones efesios, ¿y quién es el hombre que no sabe que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran diosa Diana, y de la imagen venida de Júpiter?
Hch 19:36 Puesto que esto no puede contradecirse, es necesario que os apacigüéis, y que nada hagáis precipitadamente.
Hch 19:37 Porque habéis traído a estos hombres, sin ser sacrílegos ni blasfemadores de vuestra diosa.
Hch 19:38 Que si Demetrio y los artífices que están con él tienen pleito contra alguno, audiencias se conceden, y procónsules hay; acúsense los unos a los otros.
Hch 19:39 Y si demandáis alguna otra cosa, en legítima asamblea se puede decidir.
Hch 19:40 Porque peligro hay de que seamos acusados de sedición por esto de hoy, no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razón de este concurso.
Hch 19:41 Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea.
Hech. 20:1 Después que cesó el alboroto, llamó Pablo a los discípulos, y habiéndolos exhortado y abrazado, se despidió y salió para ir a Macedonia.
El testimonio de Pablo en Éfeso, una ciudad grande y sofisticada, fue tan eficaz que impactó en un motor económico importante para la ciudad: el turismo centrado en el Templo de Artemisa. ¡Y qué templo era aquel! Esta magnífica estructura estaba compuesta en parte por 127 pilares, cada uno de 18 metros de alto, de mármol de Paros, un mármol blanco puro, impecable, sumamente apreciado para las esculturas. Treinta y seis de estos pilares estaban esculpidos y cubiertos de oro, lo que daba al templo su reputación de una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.
Preocupado porque la retórica contra la idolatría de Pablo estaba drenando el apoyo financiero del templo (Hech. 19:27), Demetrio, el platero, azuzó a sus compañeros artesanos hasta que se pusieron frenéticos. En el mercado rápidamente se formó una multitud sumamente enfadada, que se fue engrosando a medida que avanzaba hasta el gran anfiteatro, con capacidad para unas 25.000 personas. Allí continuó la conmoción, con dos horas continuas de gritos “¡Grande es Diana de los efesios!” (Hech. 19:34). Después de que el secretario municipal dispersó a la multitud, Pablo se reunió con los creyentes y abandonó la ciudad.
Al final de su tercer viaje misionero, Pablo se reúne con los ancianos de la iglesia de Éfeso. ¿Cómo resumirías las preocupaciones de Pablo? (Ver Hech. 20:17–38).
Hch 20:17 Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.
Hch 20:18 Cuando vinieron a él, les dijo:
Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia,
Hch 20:19 sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos;
Hch 20:20 y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas,
Hch 20:21 testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.
Hch 20:22 Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer;
Hch 20:23 salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.
Hch 20:24 Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera(A) con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.
Hch 20:25 Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.
Hch 20:26 Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos;
Hch 20:27 porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.
Hch 20:28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.
Hch 20:29 Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño.
Hch 20:30 Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.
Hch 20:31 Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.
Hch 20:32 Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.
Hch 20:33 Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado.
Hch 20:34 Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido.
Hch 20:35 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.
Hch 20:36 Cuando hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y oró con todos ellos.
Hch 20:37 Entonces hubo gran llanto de todos; y echándose al cuello de Pablo, le besaban,
Hch 20:38 doliéndose en gran manera por la palabra que dijo, de que no verían más su rostro. Y le acompañaron al barco.
Una cronología orientativa de la relación de Pablo con Éfeso:
* 52 d.C.: Breve visita inicial de Pablo a Éfeso (Hech. 18:18–21).
* 53–56 d.C.: ministerio de tres años de Pablo en Éfeso (Hech. 19:1–20:1). Redacta 1 Corintios casi al final de su estadía allí (1 Cor. 16:5–9).
* 57 d.C.: Estando en Mileto, Pablo se reúne con los ancianos deÉfeso (Hech. 20:17–38).
* 62 d.C.: Pablo redacta su carta a los Efesios probablemente desdesu confinamiento en Roma.
“Por tanto, velen, acordándose de que por tres años, de noche y de día, no cesé de amonestar con lágrimas a cada uno” (Hech. 20:31). ¿Sobre qué crees que Pablo advertiría a nuestra iglesia hoy, y por qué?

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